Sounds & Fury

Suena una radio. Drones llenan el cielo. Un misterioso conductor arranca su vehículo y conduce por una ciudad apocalíptica, rodeada de cráteres provocados por una guerra aún con secuelas.

Al fondo, justo directo a tus oídos, suena la desgarradora y electrizante guitarra de Sturgill Simpson. No hay diálogos. Ni uno. Solo Simpson con su lírica acompaña a veces su coqueteo con el rock clásico más duro. Estás viendo Sounds & Fury.

Qué es Sounds & Fury

Sounds & Fury no es ni mucho menos una película. De hecho, lo más difícil de una crítica de Sounds & Fury sería categorizarla.

Sounds & Fury es un capricho, un proyecto personal de Sturgill Simpson. Aunque también puede verse como otra cosa.

Puedes considerarlo breves cortometrajes que, en conjunto, siguen la trama de un mundo destrozado pero con esperanza.

Puedes verlo como diferentes videoclips asociados a su música, con algunos hilos argumentales en conexión.

Puedes disfrutarlo como un conjunto de animes semi-independientes que giran sobre una idea en común (o puede que varias), pero con la guitarra de Sturgill como nexo común.

Puede que no lo veas como nada de esto o que incluso descubras un significado diferente. Es posible que no lo entiendas. Pero es que eso mismo es Sounds & Fury.

Qué es (de verdad) Sounds & Fury

Simpson planificó hace tiempo un disco alejado de su famoso estilo country, dirigido hacia un rock desgarrador, en el que pudiera soltarse todo lo que quisiera.

Pero al mismo tiempo, consideró acertado aprovechar su «viaje» hacia el rock como una oportunidad para homenajear las historias del Samurai Yojimbo.

Tanto es así, que planeó una historia que luego adaptó en guión Jumpei Mizusaki. Luego Mizusaki se rodeó de varios directories (Elsa Nakamichi, Henry Thurlow, Kôji Morimoto, Masaru Matsumoto y Michael Arias) y les planteó una historia central, para que crearan ideas relacionadas.

El resultado es una secuencia de historias no cronológicas, que realmente exponen el mundo apocalíptico que os contaba antes. Pero hay una trama central, sobre la que pesa la figura del Samurái Yojimbo.

Dos mafiosos de distinto estilo, asedian un templo humilde donde sus residentes vivían en paz. Uno de los supervivientes, a quien han secuestrado su hija, jura venganza y marcha tras ellos vestido cual Samurái Yojimbo y dispuesto a todo para recuperar a su pequeña y el honor de quienes han sido asesinados.

Una historia clásica de samuráis, en la que además mezclamos mechas, guerreros semidesnudos, muchísimos tiroteos, coreografías de anime con espadas y un entorno apocalíptico asolado por bombas nucleares, peces mutados, monstruos esclavistas y radiación por doquier.

Como entretenimiento, es perfecto. Siempre que adores el anime, te gusten las historias de samuráis, te apasionen los mechas y/o el rock despierte los latidos de tu corazón.

En la práctica Sounds & Fury es puro entretenimiento rockero con tintes aún del country típico de Simpson, pero sin diálogo. Un auténtico festín para los sentidos visuales y auditivos.

Sin embargo, hay un pero. Técnicamente la diversidad de estilos, con variantes desde actores reales hasta anime ilustrativo, si bien tiene sentido y ayuda a entender el proyecto de Sturgill, generan demasiada discordancia como para agradar a todo el mundo.

En la práctica, es casi imposible que te apasionen los 41 minutos completos del proyecto de animación. Sin embargo, igual de probable es que haya trozos que te entusiasmen. Esto permite conseguir en grupo un poderoso notable de nota media, lo suficiente como para recomendarte su visionado.

Por cierto, nada que ver con el disco Sounds & Fury de Sturgill Simpson, redondo de principio a fin y que también te recomiendo que escuches completo, siempre que sea de tu estilo claro.

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