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Interstellar

InterstellarChristopher Nolan tenía frente a los espectadores un gran reto. Había demostrado su capacidad con el cine de acción mediante la grandiosa trilogía de El Caballero Oscuro y Origen (Inception), además de arrastrar un bagage de su propia personalidad con El Maquinista o Memento. Interstellar tenía que ser su gran reto. O demostraba que la ciencia ficción no era una montaña insuperable para él, con lo que entraría en el Olimpo de los mejores directores de la Historia, o bien demostraría que es humano, erraría con una película fallida y tendría que regresar a los géneros del thriller filosófico y la acción, que tan bien se le dan. ¿Dios o simple mortal? Toda una Odisea para Nolan.

Interstellar nos narra el viaje de Cooper (Matthew McConaughey), un granjero que antiguamente trabajaba en la NASA, pero que vive una época de penuria en la Tierra, donde una temible plaga arrasa con todo a su paso, dejando sólo tormentas de polvo y arena. Como todos sus compatriotas, Joseph Cooper se dedica a la granja, cuidando de sus dos hijos, Murph y Tom, junto a su suegro, Donald. Su mujer murió.

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Cuando fortuitamente descubre que la NASA sigue existiendo y que el planeta está peor de lo que pensaba, decide capitanear un viaje a través de un agujero de gusano cercano para encontrar nuevos planetas que colonizar y, quizás, dar una oportunidad a sus hijos de seguir con vida en el futuro.

A partir de este planteamiento, lo que Nolan nos muestra a los espectadores tiene múltiples lecturas. Pero una crítica general única. La película es buena, muy buena. Entretiene, principal objetivo que buscamos en cualquier producto del Séptimo Arte y, como signo de todas las grandes leyendas del cine, provoca grandes debates durante y después de su visionado. Si te levantas al día siguiente de ver Interstellar y sigues hablando de ella, la película ya está en tu corazón. Y este sentimiento ha sido totalmente generalizado en la mayoría de espectadores.

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Una historia de base científica

Nolan quiso acercarse todo lo posible a la ciencia real para explicar el viaje de una nave espacial a través de agujeros negros, la posibilidad de encontrar nuevos planetas, cómo podrían ser, cómo deberían ser y qué peligros hay ahí fuera. Tanto se acercó a la realidad, que científicos de todo el mundo analizan con detenimiento la película, el comportamiento de las naves espaciales mostradas, de los trajes de los astronautas/exploradores, la teoría de que es posible realmente la criogenización, que la relatividad se puede poner en la práctica, que al fin y al cabo la película podría suceder en verdad.

Fruto de este análisis científico no sólo tenemos una de las películas más creíbles de la ciencia ficción, sino que además las ediciones futuras prometen horas y horas de entrevistas a científicos que analizarán tanto el rodaje como la posibilidad de poner en práctica lo que Nolan sólo nos ha mostrado en una pantalla de cine.

A nivel narrativo, la película sigue un ritmo constante, con cierta tensión ascendente, que no frena más que en momentos muy limitados. El sentimiento del espectador es que las cosas van a peor y no pueden mejorar, cuando la escena siguiente constata que podía irse mucho más a peor todavía. Una sensación de desasosiego, de desesperación y de impotencia genera en el espectador empático la necesidad de que el metraje avance, pero al mismo tiempo se aferra a la butaca pidiendo que frene, que Nolan le deje respirar, que haya una salida, la que sea, para un drama pseudo científico tan duro como el que se muestra en pantalla.

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Al final, la constatación de la realidad permite que la Ley de Murphy actúe. Si algo tiene que pasar, pasará. Y si el final tiene que llegar, llegará de la forma en que Nolan siempre deja huella, haciendo que el espectador dé las gracias por un producto de esta calidad.

Un sonido de otra dimensión

Por encima de todo lo logrado, el sonido que Hans Zimmer ha creado en colaboración con Nolan está por encima de todo lo visto hasta el momento. La banda sonora aúna sonidos reales con ritmos intensos, mientras que los efectos sonoros son detalladamente realistas y efectivos en cada fotograma, desde el maíz moviéndose al viento hasta los choques con elementos indeterminados que sufre en ocasiones la nave espacial. El paso por el agujero de gusano, sin palabras.

Interstellar recibió entre sus nominaciones las de sonido, edición de sonido y banda sonora. No ganó ninguna de ellas, pero es difícil descubrir alguna película de ciencia ficción con una capacidad sonora superior a lo experimentado con este film.

Efectos especiales

El Oscar que sí ganó Interstellar es el de Efectos Visuales y bien merecido que fue. La película transmite credibilidad y espectacularidad en cada entorno. El mundo en declive es casi palpable, la nave espacial y su comportamiento no tiene ni el menor atisbo de la mano informática. Los planetas no serán descritos por evitar spoilers, si bien parecen reales al 100% cada uno de ellos. Por último, los robots acompañantes de la tripulación son todo un ejemplo de imaginación que Nolan ha puesto en la práctica con absoluta maestría. Apenas 4 palos de material indeterminado con dos paneles de información y que en su interior esconde múltiples accesorios para su funcionamiento y maniobrabilidad, así como toda una inteligencia virtual adaptable a las necesidades de la tripulación.

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Tars es, de esta forma, uno de los mejores secundarios del cine, pese a no ser humano. Su sinceridad del 90% y su sentido del humor ajustado al 75% hacen mostrar una sonrisa al espectador en cada intervención. Su interacción con otros robots es, del mismo modo, algo muy efectista y entretenido. Se convierte así en uno más de la tripulación, casi con mayor personalidad que otros personajes.

Punto y aparte es la movilidad de este tipo de robots. Tanto por urgencia como por necesidad, pueden correr, agarrarse y transportar carga a una velocidad impresionante y con unos efectos que, de tan simples que parecen, uno se cree que puedan existir. Nos ha hecho recordar en este sentido la movilidad práctica de la moto de Batman, lo que demuestra el toque de Nolan en los movimientos mecánicos de sus creaciones.

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Exploradores del espacio

Matthew McConaughey demuestra de nuevo un talento innato para capitanear toda una flota de actores profesionales de primer nivel. Su papel de padre combinado con el espíritu de explorador del espacio tiene un equilibrio perfecto y dramático.

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Anne Hathaway es una muy correcta científica, menos emocional que el personaje de Cooper, pero sobre todo más ensombrecida por la gran interpretación de McConaughey, que hace de su presencia algo más secundario, también apoyada en un argumento que así lo permite.

En la Tierra personajes como Michael Caine, John Lithgow o Jessica Chastain, completan un elenco de actores que, pese a mantenerse en un plano secundario respecto al viaje principal de la película, la presencia de todos ellos aporta uno o dos grados más de calidad por encima de cualquier otra película que prescinda de tenerlos ante la cámara. A destacar la evolución del personaje de Caine, tanto física como psicológicamente.

La Odisea de Nolan

Se ha comparado a Interstellar con 2001: Odisea en el espacio por su ritmo narrativo y el efecto sobre el género que ha causado. Respecto a esto último, estamos completamente de acuerdo. Concebir la ciencia ficción con valores y efectos mínimamente inferiores a Interstellar es ahora una traición al mismo. Sin embargo, no hemos percibido un ritmo narrativo lento, ni carente de tensión hasta el clímax, pues este comenzamos a notarlo a principio de un largo metraje de aproximadamente 2 horas y media.

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Más bien al contrario. Nolan se centra en ciencia ficción mezclada con acción, con un intenso drama, con una filosofía compleja e incluso se atreve a dar pinceladas de su amado género del thriller, con traiciones y conspiraciones. Eso sí, ausencia casi absoluta de romance.

Interstellar es, apartando por cuestiones obvias la trilogía de El Caballero Oscuro, el mejor trabajo independiente de Christopher Nolan, una consagración del talento de Matthew McConaughey y, dentro del género de la ciencia ficción de entornos realistas, la mejor película que hemos visto jamás.

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