Compartir
Lucy

Lucy es el nombre común puesto a la hembra hallada con más antigüedad y con más huesos fosilizados de nuestra especie. La primera mujer según este concepto. No vamos a entrar en este detalle científico igual que no caeremos en un error común de muchos críticos de ciencia ficción que acusan a Lucy de inexactitud científica. Es como analizar una película de viajes en el tiempo y aducir alguna ilógica física en su desarrollo. Lógicamente tiene incoherencias y trucos sacados de la manga, sino los viajes en el tiempo se habrían inventado.

La película Lucy es una mezcla de ciencia ficción y filosofía vital en la que se nos presenta a la protagonista femenina (Scarlett Johansson) desde casi el primer plano del metraje. Sin ella quererlo, le atan a la muñeca un maletín y se convierte en mula de una nueva droga experimental. Durante el trayecto, la droga escondida en su estómago sale de la bolsa e interactúa a grandes niveles con su organismo, lo que le permite ir ampliando el dominio de su capacidad cerebral.

Lucy

Los recursos de Luc Besson

Luc Besson utiliza dos trucos visuales realmente efectivos para el ritmo de la narración. Uno de ellos es la cronometría del porcentaje dominado del cerebro por Lucy conforme avanza la película, que sirve para descubrir nuevos poderes y conocimiento.

El otro recurso es la plasmación gráfica de fotogramas de la Naturaleza que sirven de metáfora a los sentimientos de los personajes. Por ejemplo, cuando Lucy se ve acorralada por narcotraficantes asiáticos, se muestra a una gacela siendo observada por dos guepardos.

Estos dos recursos, bien planteados y con su característico diseño, son efectistas y positivos para el género, pero Luc Besson actúa demasiado tímidamente con ellos y se echa en falta mayor cantidad de los mismos, algo que podría elevar el concepto de “culto” del film, aunque extrañaría a algunos y repelería a otros. Para nosotros, se ha quedado escaso.

Lucy

La historia de Lucy va del 0 al 100, es decir desde que la capacidad cerebral comienza a dominarse hasta su control absoluto. Lo que en un primer momento podría haberse convertido en una transformación de Lucy en el Profesor Xavier de X-Men, termina siendo una aventura filosófica en busca del origen de la vida y del Universo en su globalidad. Tal radical giro ha extrañado tanto a los espectadores que ya han visto Lucy, que la consideran ininteligible, demasiado caótica, compleja hasta el exceso e incluso hay quien la llama “simplista”. Para nosotros, es excelente.

Al menos en el planteamiento argumental nos gusta que el espectador sea retado ante lo que está mostrándose ante sus ojos y la historia así lo cumple. En un plano más básico, Lucy es la búsqueda de un objetivo por parte de la protagonista, ya sea su propia supervivencia o el sentido de su existencia. Obviamente el primer paso es a) venganza y b) conseguir toda la droga existente hasta ese momento que no desvelaremos dónde está para evitar spoilers.

Lucy

Scarlett Johansson, perfecta

La evolución de Lucy es patente en la interpretación de Johansson, quien tiene que pasar de una atontada yonki a una letal guerrera y, finalmente, a una máquina de conocimiento perfecto. En cuanto a calidad interpretativa la actriz da el pego, aunque el diálogo que se ha volcado para transmitir esto es, cuanto menos, escaso. Luc Besson prefiere basarse en las habilidades de su personaje con efectos gráficos, obviamente plagados de efectos especiales. Lucy es capaz de manejar cualquier arma, hablar cualquier idioma, cambiar su aspecto, controlar a otras personas y, como efecto secundario, evaporizarse lentamente.

Claro que esto no es un film de acción y Luc Besson lo deja patente en cualquier escena que se prestase a ello. La persecución por las calles de París está plagada de giros imposibles y piruetas automovilísticas fruto de la imaginación más febril. El enfrentamiento entre Lucy y un grupo de mafiosos armados hasta los dientes se resuelve con un truco de antigravedad tan aburrido como efectista.

Lucy

En la otra parte tenemos a Morgan Freeman, científico intelectual que con sus teorías no sólo ayuda a Lucy a encontrar su camino, sino que también explica narrativamente al espectador cuál es el siguiente paso en el dominio del conocimiento. Freeman actúa de forma correcta, su papel no le permite destacar más de lo que hace, si bien se antoja un personaje vacío que, finalmente, no resuelve ningún enigma trascendental. Es como Indiana Jones en el Arca Perdida, si él no hubiese estado allí, los acontecimientos habrían sucedido prácticamente igual o, como mínimo, con la misma conclusión.

Lucy es un film de Luc Besson

No hay que llevarse a engaños. Lucy es un film de Luc Besson y así quiere el director que se quede su huella en él. Tenemos a una protagonista femenina muy fuerte, como ya utilizó en Nikita y en El quinto elemento; tenemos persecuciones por las calles parisinas que recuerdan sobremanera a la saga Transporter; la paleta utilizada es cálida, positiva, brillante con predominio del azul y el amarillo, aunque sin llegar a quemar el fotograma.

Por tanto, recomendamos ver Lucy a los fanáticos de la ciencia ficción más trascendental, a quienes gusten de ver efectos especiales que a nuestro parecer están perfectamente presentados, desde la utilización de las líneas inexistentes de comunicación digital, hasta la famosa escena del avión (se recomienda no parpadear en ella) y, por descontado, recomendamos Lucy a los adeptos de Luc Besson. Indudablemente, es una de sus películas.

Lucy

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here