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El Hobbit: La Batalla de los cinco ejércitos

Se cierra la saga de la Tierra Media por parte de Peter Jackson con el estreno de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos, tercera entrega de la parte correspondiente a la historia de Bilbo Bolsón y los enanos y sexta película de toda la adaptación de la obra de J.R.R. Tolkien a la gran pantalla. Y lo hace mal.

No vamos a entrar a valorar ni la saga ni la titánica labor de Jackson en su conjunto global que es más que sobresaliente, pero el atisbo de esperanza de la segunda entrega de El Hobbit tras una decepcionante primera parte, no ha terminado en buen puerto con esta última película.

El Hobbit: La Batalla de los cinco ejércitos

El final de Smaug

En El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos veremos una mínima traslación de la obra de Tolkien correspondiente al enfrentamiento con el dragón Smaug. Podría haberse incluido perfectamente en el metraje de la segunda parte, pero la vinculación con la trilogía cronológicamente posterior de El Señor de los Anillos perfectamente justificaba este rentable truco cinematográfico de dividir de nuevo la historia. Por tanto, el resto del argumento no está en buena parte incluido en la obra literaria y su principal objetivo es sentar precedente con las primeras películas que se estrenaron.

Técnicamente la presentación en 3D y la calidad a 48 frames es perfecta, no hay ni un sólo pero en el acabado de la película que goza de un realismo palpable en cada momento para escenarios, personajes, armas y criaturas digitales. Parecen todos estar delante de los ojos, o más bien las gafas de visionado en tres dimensiones, de los espectadores.

El Hobbit: La Batalla de los cinco ejércitos

Se mantiene la misma paleta utilizada en toda la saga con predominio de oscuridad y claros enmarcados en marrón y gris, exceptuando el entorno helado de la batalla final. Sólo la presentación del film justifica pagar una entrada para ir a verlo, pues supone un hito en la historia del Séptimo Arte.

Algo más anecdótico es el apartado sonoro, muy debilitado respecto a entregas anteriores y carente de emoción como en El Señor de los Anillos. Ciertamente la limitada presentación de escenas y escenarios (por primera vez todo transcurre prácticamente sobre la misma llanura de una montaña) no da para mucho juego, pero pensamos que se podría haber mejorado este aspecto de la película.

Martin Freeman, el mejor Hobbit

Narrativamente y en relación al montaje, Peter Jackson no muestra nada nuevo, no sorprende ni por diálogos, ni por batallas, ni por escenas inconexas con toque de humor o de tinieblas a partes iguales. Es como si todos los trucos de Jackson para mostrar un enfrentamiento entre soldados ya se hubieran mostrado, a pesar de contar con diferentes tipos de ejércitos como enanos, elfos, trolls, humanos, etc.

El Hobbit: La Batalla de los cinco ejércitos

Sí destacamos el ahondamiento en la relación entre Bilbo Bolsón (Martin Freeman, de nuevo el mejor intérprete de todo el grupo) y Thorin. Y en el plano de acción vale la pena valorar positivamente la batalla entre éste y su eterno enemigo, toda una pelea final digna de entrar en el podio de las leyendas, creativa, intensa y de un ritmo equilibrado en todo su transcurso, con una coreografía a base de espadas, piedras gigantes, cadenas y escenarios móviles, que bien merece un aplauso.

El resto de actores aparece algo desdibujado, sin papeles de gran trascendencia o, de tenerlos, se muestran de forma tímida ante la pantalla. Buena parte de ello puede ser la escasa participación de Gandalf, según se cuenta entre los medios especializados por su avanzada edad. Nosotros también especulamos con que no se ha profundizado bien con cada personaje.

El Hobbit: La Batalla de los cinco ejércitos

¿Debes ir a ver la película?

El principal problema de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos es que su épica y espectacularidad, salvo el realismo gráfico, no presenta nada nuevo, pues es mucho lo ya caminado con la saga. Por tanto, la película entretiene, sobremanera, pero se echa en falta más originalidad en la propuesta. Se percibe el film como un sucedáneo de franquicia que bien podría repetirse 50 veces más sin disminuir ni un ápice su expectación, pero igualmente sin innovar lo más mínimo.

El objetivo final de toda crítica es muy claro, ¿debes ir a ver la película? La respuesta es sí, por descontado, y si es posible con la calidad descrita para descubrir un producto perfecto en este sentido. A otra pregunta, implícita en toda crítica, como la de ¿os ha gustado la película? La respuesta es que no nos ha gustado, pero nos ha entretenido satisfactoriamente. Claro que para eso no era necesario gastarse cientos de millones…

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