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La Bestia

La Bestia

Ediciones Versátil nos facilitó recientemente la novela romántica La Bestia, de Alex Flinn, para que pudiéramos valorar el escrito que sirvió de inspiración para la posterior película “Beastly”. En una época en la que además la historia de La bella y la bestia está muy de moda con otras producciones también estrenadas recientemente, estábamos realmente interesados en ver qué podía ofrecer una novela que se basaba en una historia conocida ya por todo el mundo.

El primer reto al que se enfrenta la novela es el hecho de tener que conjugar dos géneros como el realismo y la fantasía, totalmente contrapuestos por definición. Sin embargo, es la única baza que Flinn puede jugar si quiere enmarcar este cuento de hadas en la época actual.

Lo intenta desde la primera página, con una conversación de chat que mantienen un oso, una princesa, una rana y la bestia. Surrealista, pero efectivo, con una gran dedicación a la narrativa digital actual y que sorprende a la vez que agrada al lector. El inicio no podría ser mejor.

Posteriormente nos trasladamos a la historia contada desde el punto de vista de La Bestia, otra novedad dado que siempre tenemos a Bella como la principal protagonista del cuento, que va descubriendo el terrible secreto del príncipe. En esta ocasión sabremos qué transformación sufrió el atractivo joven para convertirse en un monstruo. En una estructura por capítulos que, de forma claramente intencionada, vinculan elementos del cuento de hadas con sucesos de la novela, descubriremos al príncipe (al menos en el instituto), las rosas como elemento metafórico y de obsesión romántica y, por supuesto, los villanos.

Kyle Kingsbury es el príncipe del baile de fin de curso del instituto Tuttle, al que acuden alumnos de la alta sociedad, junto a otros eruditos que han conseguido una beca para sus estudios. La belleza y la riqueza son los principales valores que sirven a Kyle y sus amigos en el día a día, además de hacer sufrir y burlarse de los menos favorecidos, tanto en la vida de forma general como en su aspecto físico concretamente.

Una bruja, tal cual, será objeto de burla de Kyle y su actual novia, lo que provocará que ella le hechice convirtiéndole en bestia y dándole 2 años para que alguien le dé un beso porque le ama para romper el hechizo. Si no, será una bestia para siempre.

Las siguientes páginas a este fatal destino son toda una novedad en el planteamiento de la historia. Tendremos al frívolo padre intentando curar a su hijo con médicos y tratamientos que se ven impotentes ante una falta de explicación científica. Posteriormente Kyle, reconvertido en Adrian, irá a vivir como un recluso a una finca más parecida a un castillo actual que a un hogar. Curiosamente será allí donde descubrirá su humanidad, conocerá verdaderos amigos e iniciará su obsesión por las rosas.

Obviamente, habrá un intruso que robe las rosas, habrá una chica que pague el precio de tal infortunio y habrá mucho amor en el ambiente de una relación que a priori parece totalmente imposible.

La novela transcurre de una forma realmente entretenida y con cierta inocencia juvenil totalmente acorde a la edad de los protagonistas pero que, sin embargo, puede ser del agrado de lectores tanto jóvenes como adultos.

¿Es La Bestia una versión más de la historia conocida? Pues sí, lo es, pero traída con soltura y elegancia a la época actual, totalmente equilibrada en cuanto a realidad y fantasía y que, en conjunto, ofrece una lectura fresca e incluso algo divertida para una época veraniega como la actual.

La novela podéis encontrarla en librerías, va ya por su segunda edición, o directamente podéis leer desde aquí las primeras páginas para descubrir así el encanto que esconde. Avisamos, engancha.

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