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Scream 3

Scream 3

Scream 3 llegó como el cierre de una trilogía que más tarde descubrimos que tenía continuación en una moderadamente aceptable Scream 4. Por ello su trasfondo tiene que ver principalmente con la historia inicial de la madre de Sidney y una aventura no conocida hasta el momento en la glamourosa Hollywood.

A pesar de sus esfuerzos, lo mejor de Scream 3 es el principio. Sin llegar a superar a la original (acaso alguna puede), el inicio de esta película nos muestra una situación de tensión original y con un punto creativo al mostrarnos las capacidades de los móviles clónicos, en una época en la que sin apps disponibles pudieron clonar la voz de cualquier implicado. ¿Real? Es posible. ¿Efectivo? Ya lo creo!

No obstante, ya deja entrever desde el inicio que esta entrega no es la más llamativa en cuanto a muertes, dado que son bastante menos sangrientas que las predecesoras y menos espectaculares. Cuenta como paliativo con entornos nuevos. Por ejemplo, la reproducción de la casa de Sid en un estudio de Hollywood, con las consecuentes falsas habitaciones y un efecto aterrador importante.

También hace pinitos con el terror sobrenatural al mostrar a la difunta madre de la protagonista como fantasma manejado a su antojo por Ghost Face. Del mismo modo, se atreve con la crítica a clichés tanto de personajes populares como de muertes con explosiones o falsas muertes por chalecos antibalas.

Scream 3

De todos sus aportes, el de los personajes protagonistas es el menos interesante. Los restantes supervivientes (Sid, Gale y Deway) están todos ellos desdibujados. La primera por ausente, la segunda por pasada de moda y el tercero por un papel en el que no termina de encajar.

Ante esta situación, fue un acierto hacer uso de dobles en la representación de una película sobre su vida, con unos personajes secundarios tan enigmáticos como atractivos. Scream 3 es, de todas las películas de la saga, la que mejor juega al despiste con el espectador, que se cuestionará hasta la última escena quién es realmente el asesino. Del mismo modo, se planteará si, como en ocasiones anteriores, hay más de una persona implicada.

Scream 3

La recuperación de algunos elementos icónicos es destacable, como la escena con el padre de Sid o la emisión pregrabada de Jamie Kennedy, fallecido en la segunda entrega. Pero lo mejor de todo es la artificialidad de los elementos y del entorno que solo la representación de Hollywood es capaz de ofrecer.

Resumimos la experiencia de Scream 3 como un buen final en caso de haber sido el cierre de verdad de la saga, pero como un decente slasher, ahora que sabemos que tan sólo se trató de una breve continuación.

Fotografías: Scream Movies

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