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Condenados

De la mano del director Atom Egoyan (EL DULCE PORVENIR), nominado a varios Oscars, con el ganador de un Oscar Colin Firth (EL DISCURSO DEL REY) y la oscarizada Reese Witherspoon (EN LA CUERDA FLOJA), llega la película Condenados, un inquietante misterio basado en el caso real de tres niños asesinados en un pequeño pueblo.

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Los hechos reales
Tres niños de ocho años desaparecieron en la noche del 5 de mayo de 1993 en West Memphis, un pequeño pueblo de Arkansas. La tarde siguiente los cuerpos desnudos de Stevie Branch, Christopher Byers y Michael Moore aparecieron en un arroyo cercano atados de pies y manos con los cordones de sus zapatos. Todos mostraban signos de violencia y a Christopher le habían castrado. A pesar de la brutalidad de los hechos y de la castración de Christopher, en la escena del crimen se hallaron pocas pruebas incriminatorias y se encontró una desconcertante ausencia de sangre. La investigación no avanzaba y la indignación se apoderaba del pueblo al comprobar que pasaban las semanas sin que se encontraran sospechosos. Un mes después de los asesinatos los detectives anunciaron la detención de tres sospechosos basada en una teoría sorprendente y esperpéntica: los culpables eran miembros de una secta satánica.
Según los detectives, la pista definitiva les llegó de la mano de un estudiante de educación especial llamado Jessie Misskelley, Jr. Tras un interrogatorio de doce horas la policía anunció que Jessie, de diecisiete años, confesó su implicación y la de otros dos adolescentes, Damien Echols, de dieciocho años, y Jason Baldwin, de dieciséis. Tanto Damien como Jason desmintieron inmediatamente la declaración y el propio Jessie se retractó a las pocas horas, pero ya era demasiado tarde. Estaban acusados de asesinato.

Sin argumentos sólidos que implicaran a los acusados, los fiscales alegaron que los asesinatos estaban relacionados con el ocultismo y sostuvieron que la “disposición” de los tres adolescentes acusados –supuestos miembros de una secta satánica– los perfilaba como los asesinos. Como prueba del estado mental de los acusados, los fiscales presentaron una serie de artículos recogidos de sus habitaciones, incluyendo libros de Anne Rice y posters del grupo de rock Metallica. A pesar de los pasmosos errores cometidos durante la investigación, la chapuza policial, una confesión plagada de negligencias y la falta de pruebas físicas que conectaran a alguno de los acusados con el crimen, el jurado declaró culpables a los tres adolescentes. Jason Baldwin y Jessie Misskelley Jr. fueron condenados a cadena perpetua mientras que, Damien Echols, supuesto cabecilla del grupo, fue condenado a la pena capital.

En 1994 el Tribunal Supremo de Arkansas rechazó las apelaciones y los recursos, sosteniendo que poner en duda la sentencia demostraba un profundo desconocimiento de “los hechos”.

La negativa del tribunal a reabrir el caso y el creciente número de “defensores” de Damien, Jason y Jessie puso sobre la pista a Mara Leveritt, una reconocida periodista de investigación residente en Arkansas. Leveritt examinó “los hechos” que alegaban los funcionarios de Arkansas y vertió el resultado de su trabajo en el libro Devil’s Knot: The True Story of the West Memphis Three, un éxito de ventas que repasa la terrorífica caza de brujas de la que fueron víctimas los acusados y el juicio poco ortodoxo en el que los condenaron. El libro plantea serias dudas sobre la falta de pruebas y atribuye el asesinato a otros sospechosos viables. Diversos documentales han cubierto el caso, que ha contado con el apoyo de importantes figuras del mundo de las artes, como Eddie Vedder de Pearl Jam, Natalie Maines de The Dixie Chicks, el director Peter Jackson y Johnny Depp. La película Condenados se basa en el libro de Leveritt.

En 2007 un nuevo equipo de abogados defensores presentó pruebas forenses inéditas que podrían invalidar los resultados de la acusación original.

El 4 de agosto de 2010 el Tribunal Supremo de Arkansas pidió a un juez que considerara las nuevas pruebas de ADN para exonerar a los tres acusados e investigar una conducta irregular del jurado en ambos juicios. Mientras esperaban la celebración de un nuevo juicio, los acusados llegaron a un acuerdo con los fiscales y se acogieron a la doctrina Alfrod, la cual les permitió afirmar su inocencia reconociendo que la acusación tenía pruebas suficientes para condenarlos. El 19 de agosto de 2011 el Estado de Arkansas dejó en libertad a Damien, Jason y Jessie.

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