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Hablar de Lords of Salem sin tratar la trayectoria de Rob Zombie sería algo incoherente, dado que éste es su film más personal. Este artista comenzó encima de los escenarios en un exitoso intento de dar al death metal una mayor envergadura.

Obviamente, lo que nos interesa en Estrenos Cinema es su salto al cine. Lo hizo como muchas leyendas del género, en un film íntimo y sangriento, donde gritaba todas sus necesidades a los cuatro vientos. La casa de los 1.000 cadáveres consiguió su propósito, convertirse en film de culto y abrir las puertas del séptimo arte a Rob Zombie.

Luego llegó su secuela, Los renegados del diablo, algo más comercial si bien igual de bestia y con un guión más trabajado. El vocalista/director fue contratado para reiniciar la saga de Halloween, que hizo con dos películas consideradas como de los mejores reboots del cine de género.

Un par de intentos de menor éxito y participaciones en televisión dieron paso a que en 2012 Rob Zombie anunciara su regreso con el film de terror Lords of Salem. El resultado fue una película tan personal, tan de autor que, como todas las de este estilo, fue criticada, vilipendiada y rechazada por la crítica más populista. Si bien, quedaron unos pocos críticos, unos escasos espectadores (se estrenó en sólo 2 salas en toda España, por ejemplo) y apenas unos cuantos medios que, como Estrenos Cinema, tras ver la película, no podíamos dejar de pensar en ella. Había nacido un nuevo film de culto.

Lords of Salem se centra en la conocida ciudad de Salem, donde antaño fueron quemadas las 25 brujas (según la historia de la película) por adorar al Diablo. En los años 70, los descendientes de los responsables del juicio y posterior incineramiento en vida, conviven con el resto de ciudadanos, algunos sin siquiera saber de dónde provienen sus raíces.

Una de estas personas poco interesadas en su pasado es Heidi, una estrella mediática de la radio de Salem que, junto a sus dos compañeros de fatigas, recibe un día un disco extraño que pone “Lords”. Al tratarse de la ciudad en cuestión, los radiofónicos presentadores lo titulan “Lords of Salem”. Pero, al poner el disco, el inicio de posesión de Heidi comienza y todos los descendientes del horrible asesinato de hace tanto tiempo, son hipnotizados por la melodía para, posteriormente, participar en un macabro acto sin poder controlar sus actos.

El director se vale de pocos escenarios (la calle, el cementerio y la casa con viviendas en alquiler donde vive la protagonista) para representar la agonía de la historia y el caos que está a punto de devastar a la localidad.

Las escenas son largos o primeros planos, todas con una fotografía muy nublada e incluso casi fluorescente, quemando la imagen con rojos, blancos y negros llevados al límite. La propia mente que se va deshaciendo de la protagonista, es representada mediante historias, sueños y alucinaciones inconexas, que se entremezclan con la realidad, creando desasosiego en el espectador y una atmósfera de auténtico terror.

El lenguaje utilizado está plagado de insultos clásicos, maldiciones ancestrales y adoraciones satánicas. Nadie religioso permanecerá a gusto en su asiento mientras vislumbra posesiones, sacrificios y reverencias principalmente de mujeres (brujas), ante un hecho que sólo al final se desvela al espectador.

El resultado es, efectivamente, la propuesta cinematográfica más personal que Rob Zombie ha podido ofrecernos, de la mano de su esposa como principal protagonista, Sheri Moon Zombie, quien es una constante en todos sus títulos y que en esta ocasión borda su papel.

Fuente imágenes: Lords of Salem en Facebook
Fuente póster: IMP Awards

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