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Traslada tu mente al pasado. Son los años de Posguerra, en una Italia que recientemente ha luchado cruentamente. Pero lejos del drama bélico, el pequeño barrio florentino de Sanfrediano resiste el paso del tiempo entre muros de piedra, casitas humildes y personajes de lo más pintoresco.

Es de todos los habitantes del barrio el género femenino el que principalmente interesa en “Las mujeres de Sanfrediano”. Estas bellísimas italianas son tan hermosas como orgullosas, dispuestas a complacer al hombre que aman así como también de no dejarlo escapar si debe pagar las consecuencias de su fogosidad.

El escritor italiano Vasco Pratolini nos muestra mediante una prosa con magia poética toda una fábula de base clásica, que rezuma comedia y suspense. A lo largo de unos escuetos capítulos, Patrolini nos presenta el barrio de Sanfrediano, a las mujeres implicadas en esta historia de amor a múltiples bandas y, sobre todo, a Bob.

Bob es un sanfredianino corriente, elegante, de buen porte y galán, que ha desarrollado un carisma sobresaliente y ha descubierto un camino relativamente fácil para dejar a todas las mujeres del barrio completamente prendadas por él. En poco tiempo, Bob pasa de ser un sanfredianino más al personaje más importante entre las mujeres de la zona, que suspiran por un beso suyo.

Sin duda son las implicadas en esta trama las que más sufren y disfrutan de su compañía, pues todas ellas se disputan nada menos que poder casarse con semejante escurridiza presa. Todo ello, por supuesto, sin que ninguna sepa de la otra, creyendo todas que son únicas para Bob, aunque en el fondo saben que están lejos de convertirlo en santo.

La obra, excelentemente traducida por Amelia Pérez de Villar, engancha desde la primera página. Todo comienza, como merece una gran historia, de forma pausada y tranquila. Sólo a lo largo del desarrollo de la trama la tensión y el suspense van creciendo a un ritmo constante hasta llegar a un clímax sorprendente, por mucho que el protagonista se lo mereciera.

Cada frase está cuidada hasta el más mínimo detalle aunque parezca que a Patrolini le salieran las palabras como si de una conversación cotidiana se tratase. Las páginas se suceden rápidamente ante un lector ávido de experiencias del galante Bob y de interés por ver cómo se libra, una y otra vez, de las encerronas a las que es sometido, hasta que finalmente termina siendo víctima de sus propias creaciones. “Se siembra lo que se recoge” y no es menos válida esta frase hecha en una novela plagada de ellas.

Ni siquiera el italiano de mediados de siglo XX es obstáculo para una compresión completa de la trama, gracias en parte a la cuidada traducción. El lector acaba conociendo de primera mano cómo se vivía y se sentía en la Italia de posguerra, cómo se expresaban y en qué dedicaban el tiempo, pero sobre todo, se descubre cómo son las muchachas de Sanfrediano, únicas, fogosas, emotivas y sobre todo impulsivas. Que se lo pregunten a Bob si alguien lo duda.

Lo mejor: La historia engancha como todo suspense romántico puede conseguir, pero es la cuidada prosa lo que más sorprende y uno de los mayores atractivos de la novela.

Lo peor: No es una obra con grandes objetivos, sino más bien humildes, como lo son sus personajes. No debe esperarse más que una intriga clásica o el lector podría sentirse decepcionado.

Agradecimientos: Gracias a la editorial Impedimenta por facilitarnos la novela con la que poder hacer la reseña.

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