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Carrie

La película de Carrie que se estrenará el 18 de Octubre de 2013 por parte de Kimberly Peirce ha suscitado mucha expectación dado que el film original de Brian De Palma roza la perfección. Hacemos un repaso a todos los pormenores de cómo se hizo la nueva Carrie en la primera parte de este reportaje.

“Stephen King tiró el borrador a la basura, pero su mujer lo rescató”

La historia de Carrie se remonta a abril de 1974, cuando Stephen King empezó con su muy aplaudida carrera como escritor de terror y thriller al publicar su primera novela, “Carrie”. Su terrorífico relato acerca de la inadaptada estudiante Carrie White quien gradualmente descubre que tiene poderes telequinéticos. Excesivamente protegida en su hogar por su dominante y ultrareligiosa madre y atormentada por sus compañeros en el instituto, todos los esfuerzos de Carrie para encajar en su entorno la conducen a un enfrentamiento dramático durante el baile de fin de curso. Gracias a la maestría en el relato de King su nombre ahora es sinónimo de dolorosa represión, humillación sangrienta e incluso aún más sangrienta venganza, pero la génesis de su personaje está enraizada en la empática observación por parte del escritor de la vida adolescente. Inspirado por dos jóvenes marginadas de sus días en el instituto -una solitaria chica que fue condenada al ostracismo debido a las convicciones religiosas de sus padres y la otra por su pobreza- King dio forma a una penosa e incomprendida adolescente en las puertas de la vida adulta que si bien no gustara fácilmente podía erigirse como el centro de una narrativa emotiva y apasionante.

Esta historia jamás habría visto la luz si la mujer de King no hubiera rescatado el borrador que el escritor tiró a la papelera preso de sus dudas iniciales acerca de su potencial. Tal como King lo rememora en sus memorias “On Writing”: “Ella espió (entre las páginas) mientras vaciaba la papelera, sacudió las cenizas de cigarrillos entre las bolas de papel arrugado, las estiró y se sentó a leerlas. Quería que continuara con ello, me dijo. Quería saber el resto de la historia”.

Fecha de la primera edición: abril de 1974
De la solapa del libro: “Carrie era la rara de la escuela; sin reflejos para el deporte, con ropa que jamás encajaba, y quien nunca pillaba una broma. Y entonces ella se convirtió en la broma, en el blanco de crueldades adolescentes que la desconcertaban y herían por igual.

Tampoco le producía ningún consuelo practicar su juego privado, porque como en muchos de los aspectos de la vida de Carrie, era pecado. O eso al menos era lo que decía su madre. Carrie podía mover cosas con la mente; solo con concentrase en ellas y desear que se movieran. Cosas pequeñas, como unas canicas, empezaban a danzar. O que una vela se cayese. Que una puerta se cerrase. Este era su juego, su poder, su pecado, firmemente reprimido como todo en la vida de Carrie.

Un acto de amabilidad, tan espontáneo como las brutales bromas de sus compañeros de instituto, le ofreció a Carrie la oportunidad de verse a sí misma con otros ojos la noche de su fiesta de graduación. Pero otro acto, de terrible crueldad, cambió las cosas para siempre y convirtió su juego clandestino en un arma de terror y destrucción. Hizo que una vela cayese y cerró las puertas…”

Inspirada en la poderosa novela de King, que rápidamente se convirtió en un bestseller, Brian De Palma dio forma en 1976 a la película Carrie, escrita por Lawrence D. Cohen. El aplaudido thriller profundizó en la exploración de King acerca del aislamiento social y la necesidad de aceptación. Fue protagonizada por los entonces actores noveles (Sissy Spacek, Amy Irving, John Travolta, Nancy Allen, William Katt, Betty Buckley) así como por la fantástica y experimentada actriz Piper Laurie en el papel de la madre de Carrie, y contó con innovadores efectos cinematográficos que han perdurado en el tiempo. La película de De Palma ganó dos nominaciones al Oscar® para sus estrellas Spacek y Laurie y se convirtió en un clásico de terror que inspiró por igual tanto a una generación de fans como de realizadores cinematográficos.

Décadas más tarde, la necesidad de volver a revisar el material original e incitar a toda una nueva generación se convirtió en un hecho. El filme original, parte de la vasta colección de títulos de MGM, tiene tal grado de interés en la época que vivimos que el presidente de MGM, Jonathan Glickman, sintió el impulso de re imaginar los temas que resultan tan contemporáneos hoy, si no más, a lo que eran en la novela de King de 1974.

Kimberly Pierce: “Es una historia de cómo los adolescentes se relacionan”

La clave para hacer que un proyecto como este funcione es, naturalmente, contar con el director apropiado. Eso fue lo que llevo a Glickman, de MGM, a contactar con Kimberly Peirce para la dirección del thriller, y su intuición dio en el blanco. Dada la experiencia desplegada en sus previos filmes (Boys Don’t Cry y Stop-Loss [Ausente] [Stop-Loss]), MGM y Screen Gems tenían la certeza de que Kim contaba con la sensibilidad y destreza apropiada para dar vida a la nueva CARRIE. Posteriormente, Glickman contactó con el productor Kevin Misher (Enemigos públicos [Public Enemies]) para que desarrollara una nueva adaptación del clásico de King.

“Lo que es más interesante de Kim como directora de Carrie es que siente la experiencia del personaje principal de una forma que la hace aún más real, más única, porque a Kim le interesa mucho la experiencia de los que no pertenecen a ningún grupo, de los “raros”. Busca de forma emocional, contextual y específica ver cómo el personaje se relaciona con su entorno cuando siente que no encaja en ese entorno”, asegura Misher.

En cuanto a la continua relevancia del filme, Misher opina: “La problemática que explora, aunque se trate de un thriller psicológico de terror proveniente de una novela, es cómo los adolescentes se relacionan con su entorno a través de su propia experiencia en la evolución de la juventud a la vida adulta, y eso es relevante en todas partes. Es en realidad un relato acerca del paso de la adolescencia a la madurez de una jovencita”.

Con Peirce en el proyecto, el equipo necesitaba hallar el enfoque contemporáneo de la historia. Misher reconocía que había ciertos elementos que tenían que ser actualizados para reflejar el mundo adolescente y la vida en comunidad del siglo XXI, y para definir la dirección de la película en este sentido sumó al equipo al guionista Roberto Aguirre-Sacasa (Big Love, Glee), gran admirador de la historia. El equipo de Misher se remontó al libro y se centró en los temas intemporales de la historia: el paso a la madurez, la amistad, la traición, el aislamiento y la necesidad de aceptación. Y en cuanto al personaje de Carrie, se centraron en los incipientes poderes telequinéticos de la extraña protagonista y su necesidad de crecer y alejarse de la opresión y control ejercida por su madre.

También existía la posibilidad de aportar una perspectiva moderna a través de la omnipresencia de la tecnología y las redes sociales en la forma en que la gente joven interactúa entre ella, tanto para bien como para mal. Pero estos apuntes a la problemática social actual siempre se enfocó desde una perspectiva que no alterara el impacto central de la historia de King.

“Lo que hace que el libro continúe siendo actual después de cuarenta años y quizás durante cuarenta años más, es el hecho de que trata temas intemporales. Por esa razón, si bien queríamos que fuera actual, porque al fin y al cabo es una película sobre adolescentes, no queríamos sobrecargarlo de temas que pueden ser tan específicos del momento en el que vivimos que quitara protagonismo a los temas intemporales tratados en el libro de King”, elabora Misher.

Kimberly Peirce contactó con De Palma para hablar del proyecto

Para Peirce, que tenía por delante la tarea de dirigir una nueva versión del aplaudido clásico, y que leyó y releyó el libro: “King es un narrador fantástico. Me alucinó la profundidad con la que entra en nuestros mayores miedos y deseos, y en lo cinematográfico que es el libro”.

Kimberly Peirce asegura que es amiga y una gran admiradora de De Palma, y que hasta lo llamó para preguntarle cómo se sentiría si aceptaba el proyecto. Afortunadamente, De Palma pensó que era una gran idea y le dio a Peirce su aprobación.

Sea como sea, Peirce estaba más interesada en mantenerse fiel a la historia original de King que en tratar de recrear la legendaria versión del director.

“Lo que quería era capturar la esencia de Stephen King”, confiesa Peirce. “Volví a las caracterizaciones de King de Carrie, su madre, las chicas y a la reacción de Carrie al abuso a la que es sometida. Carrie es una inadaptada, una marginada, que como la mayoría de nosotros ansía ser amada y aceptada. Cuando descubre que tiene poderes, una esperanza nace en ella, la esperanza de que haya más personas como ella. Esto me encantó. Me metí de lleno, en los poderes de Carrie, ¿qué son, cómo los explora?, y el desafío que implica para ella dominar ese poder. Llegan cuando quiere, pero también cuando menos lo espera como resultado de unas emociones que no puede controlar. Me encantó poder dar forma a esta faceta original de súper héroe de la historia”.

Continuará… 

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