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Ante el argumento de Hybrid, en el que un coche es el protagonista de unos asesinatos en la ciudad, todo amante del cine de terror no puede evitar recordar la clásica Christine, adaptación de la novela bastante más entretenida de Stephen King.

No obstante, pese a que la base del argumento es similar, poco o nada tienen más en común esta nueva producción de Eric Valette, director de la conocida Llamada perdida.

En Super Hybrid, un coche capaz de transformarse y regenerarse asesina sin aparente control a todas las incautas víctimas que se cruza en su camino, hasta que un accidente de tráfico le lleva a un taller inmenso de la ciudad. Allí espera escapar con la llegada de la noche, pero los trabajadores de la empresa no quieren dejar pasar su oportunidad de capturarlo y vengarse de otros compañeros caídos por el mismo coche-asesino.

Sin desvelar demasiado de la trama, dado que no es algo básico, os podemos informar de que la trillada historia no es una derivación del género de fantasía, sino del de ciencia ficción, dado que se intenta justificar la presencia de este ser como una mutación de un calamar gigante capaz de camuflar su aspecto. Si de ahí ya uno se cree que además de la imagen de un coche, mueve las ruedas, abre las puertas y derrapa como si fuera uno de verdad, eso ya es cuestión personal de lo abierta que tenga la mente el espectador.

Sin demasiadas exigencias y creyéndose a pie juntillas todo lo que se plantea en el film, podemos decir que Super Hybrid es entretenida, sin llegar a ser el ejemplo perfecto de slasher de monstruos. Nada en ella termina de cuajar, pero tampoco fracasa en el intento.

Los personajes son muy básicos, sin apenas evolución (aunque la trama dura una noche, no se puede pedir más). La protagonista (Shannon Beckner) es quien mejor lo hace gracias a un papel más profundo, si bien el más famoso y que más juego da al film es Oded Fehr (La Momia, Resident Evil).

En cuanto a efectos especiales, Super Hybrid sorprende por su capacidad de adaptación. Los exigentes encontrarán unas escenas de persecuciones de coches en ambientes muy estrechos realmente fabulosas, con atropellos, explosiones, disparos y hasta presencia de monstruos mutantes muy creíbles y espectaculares. Los amantes del cine de serie B, sin embargo, comprobarán que las mutaciones son efectos de ordenador que se notan a la legua y algunas interpretaciones son propias de un film entre amigos, por lo que tampoco quedarán defraudados por el conjunto.

Lo que más llama la atención de Super Hybrid es su talante original. Es un slasher en el que ciertos principios básicos son destruidos. La chica atractiva no muere por ser sorprendida, el chico bueno no está totalmente fuera del alcance del monstruo, la protagonista no siempre actúa de forma correcta y el egocéntrico jefe ni pide redención ni se arrepiente de sus sacrificios.

Por tanto, pese a que el argumento está más que trillado, la idea no es del todo original y el resultado no es brillante, Super Hybrid entretiene y sorprende. Algo que muchos slasher ni siquiera atisban en el horizonte.

Valoración: 7/10

Lo mejor: Las maniobras del coche y la originalidad en el planteamiento de algunos personajes. La mayoría de las muertes son espectaculares.

Lo peor: Los efectos especiales se ven a la legua y el argumento no saca jugo de todo su potencial.

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