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Michael Bay ofrece con Pain & Gain (Dolor y Dinero) una crónica audiovisual de un espeluznante hecho sucedido en 1994-1995 en la ciudad de Miami, tan increíble como brutal.

Basándose en noticias y entrevistas publicadas desde el inicio del caso hasta su sentencia en 2003, Bay y el resto del equipo han reunido una historia completa, que han adaptado a los géneros de comedia y acción, que cinematográficamente resulta redonda.

La historia gira en torno a un conjunto de personajes, principalmente el de Daniel Lugo (Mark Wahrlberg), entrenador fisicoculturista que decide perseguir el sueño americano y convence a dos compañeros de gimnasio, Adrian (Anthony Mackie) y Paul (Dwayne Johnson), para ayudarle a conseguirlo.

El plan es muy sencillo conceptualmente. Secuestran a una mala persona millonaria, le quitan todo lo que tienen y lo invierten en ellos mismos para mejorar el país como mejor puedan. Pero la cosa se complicó, dado que el secuestrador reconoce a Lugo y termina escapando con vida de sus captores.

Dado que la policía no cree su historia, la víctima contrata a un detective privado que los persigue, pero no logra detenerlos antes de su siguiente secuestro, el de una pareja húngara que ha recogido 10 millones de dólares con un negocio de sexo telefónico, a quienes terminan asesinando y, posteriormente, mutilando.

Como dice la película “Sigue siendo un caso real”. La historia increíble, disponible actualmente en hemerotecas de todo el mundo, de hecho se recomienda su lectura e investigación antes de ver el film, todavía se radicaliza más con una detención espectacular de todos los implicados junto a una persecución por las Bahamas del propio Lugo, que intentó sacar de una caja de seguridad privada lo poco que le quedaba al primer hombre secuestrado.

La película es atractiva, pero difícil de enfocar. Los protagonistas van formando una personalidad cada vez más ambiciosa y destructiva, por lo que el espectador debe tomar una postura de mero observador, dado que la afinidad con ellos será bastante difícil.

Las dosis de comedia reducen considerablemente esta sensación y la acción está muy bien orquestada, como ya ha demostrado Bay en anteriores títulos. Las actuaciones de todos los protagonistas son increíbles. Los 3 actores que interpretan a los secuestradores aumentaron considerablemente su masa muscular para el papel (Johnson reconoce que sin demasiado esfuerzo pues venía de 4 meses de entrenamiento para Wrestlemania) y tuvieron que estudiar la personalidad de todos los implicados, leyendo sobre ellos, viendo sus declaraciones y las de testigos, pero sin tener ninguna entrevista en persona con las personas reales que interpretarían, dado que les desaconsejaron que lo hicieran, pues el encuentro podría afectarles de forma personal.

Los secundarios Ken Jeong, Tony Shalhoub y Ed Harris plantean unos personajes tan críticos como adictivos, en unas interpretaciones brillantes, sobre todo la de Shaldoub como primera víctima de los 3 fisicoculturistas.

Pero ciertamente lo más atractivo del film, al menos para mí como espectador, es el formato de la narración, curiosamente principal crítica que otros medios han acusado. Los personajes se presentan en monólogos para cada acción que realizan, con el fin de que se pueda entender su personalidad y acciones. Hay además efectos de montaje a modo de titular, muy llamativos y utilizados esporádicamente para resaltar acciones y pensamientos de los protagonistas.

Además, no se debe olvidar que el film es el resultado de juntar varios trozos de periódico, por decirlo de una forma, lo que propicia una narración cronológica poco lineal, con saltos temporales en los que se dan por sentado los días, semanas e incluso meses de transcurso entre uno y otro. Esto conforma una estructura final a la que muchos espectadores podrían no estar acostumbrados y terminar rechazando por su fachada caótica, si bien está todo muy bien estructurado y orquestado por Bay y compañía.

El director demuestra su buen hacer con films de acción realística como ya asentó en sus Dos Policías Rebeldes, además de que sabe crear maravillas con bajo presupuesto (Pain & Gain costó 25 millones de dólares y se informa en varios medios que ni Bay, ni Wahrlberg ni tampoco Johnson cobraron absolutamente nada por su trabajo.

El conjunto es un film que puede agradar a todos aquellos adictos a un gimnasio y, sobre todo, a la cultura fitness, así como a los nostálgicos de los 90 (la banda sonora es impresionante y la representación de la época notable) y los seguidores del género de acción, que no quedarán defraudados. Lamentablemente, son estas mismas bazas las que juegan en su contra, dado que la narración algo desestructurada y los temas estereotipados de gimnasio, entrenamiento y violencia no son del agrado de todos los espectadores.

Valoración: 9/10

Lo mejor: Es una crónica audiovisual de un hecho real, con dosis de comedia y acción equilibradas. Los personajes han sido muy bien retratados, evitando con ello crear vínculos de empatía con el espectador.

Lo peor: La narración puede ser demasiado radical para muchos espectadores. Es una historia brutal que puede dejar sensación desagradable si no se afronta con perspectiva.

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