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La película Oblivion ha sido estrenada en un momento álgido para la ciencia ficción. El estreno de Prometheus dio el pistoletazo de salida para todo un conjunto de producciones de mayor o menor calidad. El film Elysium planteaba la separación de una Tierra empobrecida y un paraíso en la estratosfera. Looper planteaba viajes en el tiempo con encuentros entre las mismas personas de épocas distintas. Todo ello sin contar los films apocalípticos o post-apocalípticos como el que nos trae Tom Cruise con su Oblivion.

La historia de esta película gira en torno a un planeta destruido por una guerra contra extraterrestres. Jack y Victoria son dos encargados de mantenimiento que revisan las plataformas de extracción de agua para una posterior huida a Titán, una luna de Saturno, siempre vigilados por la nave nodriza.

Ciertamente el planteamiento no es del todo original, pues en ciencia ficción esto ha sido visto innumerables veces. Incluso la complejidad posterior de borrado de memoria, clonación, traiciones y demás tampoco son demasiado originales y hasta se plantean como predecibles en la narración.

Oblivion funciona a otro nivel, el audiovisual, con unos efectos especiales que quitan el hipo. Es algo similar a lo que sucede con muchos videojuegos actuales. La historia y la jugabilidad no son nada del otro mundo, pero los gráficos parecen cosa del futuro.

Así es Oblivion, con una nave en forma de libélula diseñada para la película y con unos movimientos increíbles. Los drones son circulares máquinas de control armadas hasta los dientes (o hasta los chips en este caso). Y las escenas de acción están por encima de la media, superando con creces la calidad de cualquier otro aspecto del film. La persecución en el aire recuerda a los mejores momentos de Star Wars y el ataque de los drones transmite la misma impotencia que los combates contra Terminators.

Compararla visualmente con estos dos pesos pesados de la ciencia ficción da muestra de lo realmente efectivos que son sus efectos especiales y os podemos asegurar que sólo por ello vale la pena verla.

La historia, floja como muchas otras de ciencia ficción, no deja de tener sus momentos de gloria, como un final menos predecible que el resto de la narración y un debate conceptual tras la película que a todos los espectadores ha surgido.

Conclusión: los fans de la ciencia ficción disfrutarán con ella.

Valoración: 7/10

Lo mejor: Los efectos especiales y la nave libélula. Las escenas de acción superan a la media.

Lo peor: A excepción de Tom Cruise y su segunda acompañante, el resto de personajes está estereotipado. La historia es floja y repetitiva con otros títulos.

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