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En la serie de libros de “Cazadores de Sombras”, el mundo que conocemos alberga otro en su interior, un mundo oculto poblado por seres mágicos enzarzados en una lucha constante entre el bien y el mal. Conocido como el Mundo de las Sombras, guarda misterios que se remontan mil años, a un tiempo en el que las tinieblas amenazaban con envolver todo el mundo.

Hace diez siglos, la Peste Negra asolaba Europa y una interminable sucesión de Guerras Santas arrasaba Oriente Medio. Según la elaborada mitología meticulosamente urdida por Cassandra Clare, fuerzas demoníacas que trataban de destruir a la humanidad y adueñarse del mundo para sí mismos estaban detrás de tanta lucha.

Temiendo que el mal estuviera a punto de triunfar sobre el bien, el ángel Raziel tomó medidas desesperadas. Mezcló su propia sangre con sangre de humanos en un misterioso cáliz de cristal. Todo el que bebiera de esta Copa Mortal pasaría a formar parte de una raza de híbridos, mitad ángel, mitad humano, conocidos como los Nefilim o, más comúnmente, los Cazadores de Sombras.

Esta singular raza, dotada de gran fuerza y habilidades mágicas, lleva desde entonces protegiendo el mundo humano de los demonios. La batalla se ha seguido librando en el Mundo de las Sombras, aunque los humanos corrientes vivan toda su vida sin saber siquiera de su existencia.

“El Mundo de las Sombras no es un universo alternativo”, explica el productor Don Carmody. “Está aquí mismo, ahora mismo. Los humanos simplemente no lo ven, a menos que sean Cazadores de Sombras, que están para mantener a raya a los demonios y otras criaturas cuando se descontrolan e intentan cruzar a nuestro mundo”.

Los Cazadores de Sombras persiguen implacablemente a sus enemigos, sin pensar en su propia seguridad. “Su desinterés es lo que me fascina”, comenta Carmody. “Es una vida muy difícil. Corren constante peligro de resultar heridos o incluso muertos, y sin embargo nunca se lo piensan dos veces a la hora de intervenir cuando un demonio se pasa de la raya”.

Pese a su fuerza y sus insólitas habilidades, los Cazadores de Sombras siguen siendo mortales, con todas las flaquezas que ello conlleva. “Es importante recordar que son humanos, con emociones humanas y una vida muy ingrata”, aporta Clare. “Los humanos ni siquiera saben que existen, y mucho menos que arriesgan sus vidas a diario”.

Su principal ocupación es mantener a raya a los demonios, la fuente inmortal de todo mal, que intentan constantemente arrebatar el control de la Tierra a los humanos. Estos seres inter-dimensionales, que viajan de mundo en mundo arrasándolo todo a su paso, se dividen en demonios menores y mayores, con docenas de subespecies. Cuando los ‘matan’, no mueren realmente, sino que más bien regresan a su dimensión de origen, donde sobreviven en un estado debilitado hasta que se recuperen de sus heridas.

“A veces, los demonios se disfrazan de otros humanos y, a veces, son simplemente invisibles al ojo humano”, explica Clare. “Recorren el mundo asesinando gente, tomando sus cuerpos y destruyendo lo que han creado. Los Cazadores de Sombras son nuestra única protección contra estos depredadores”.

El Mundo de las Sombras está repleto de otras criaturas sobrenaturales, también conocidas como subterráneos. Los subterráneos incluyen a los brujos, hadas, vampiros y hombres lobo, cada uno con sus propias historias y características únicas.

Los brujos, como el protector de Clary Fray, Magnus Bane, son hijos de humanos y demonios, concebidos a menudo mediante artimañas. También reciben el apelativo de los hijos de Lilith, son inmortales y su ascendencia demoníaca les permite usar magia. Pueden ser hombres o mujeres y son los subterráneos más poderosos.

Los vampiros y los hombres lobo son humanos que han sido infectados con virus demoníacos. En el caso de los hombres lobo, la infección se transmite mediante mordedura de hombre lobo, o de padre a hijo. Su capacidad de cambiar de forma de humano a lobo depende inicialmente de las fases de la luna pero, con experiencia, un hombre lobo puede aprender a controlar ese poder. Viven en clanes, y el clan de Nueva York está dirigido por Luke Garroway, amigo íntimo de la madre de Clary Fray, Jocelyn.

Los vampiros, conocidos también como hijos de la noche, son bebedores de sangre que deben cazar entre el anochecer y el amanecer. Un humano se puede transformar en vampiro si bebe sangre de un vampiro y luego un vampiro le chupa toda la sangre. Tradicionalmente, los vampiros y los hombres lobo son enemigos mortales, y ambos estaban antes en guerra con los Cazadores de Sombras, pero se ha alcanzado una tregua un tanto precaria entre todos.

“Con los subterráneos de su lado, los Cazadores de Sombras tienen más posibilidades de mantener a raya a los demonios”, comenta Clare. “Pero hay muchos roces entre ellos. No se diferencia mucho de la OTAN. Están todos unidos contra una amenaza mayor, pero el constante baile de lealtades y enemistades la hace muy inestable”.

“Como los humanos corrientes ignoran por completo la mortal batalla que se libra a su alrededor, los Cazadores de Sombras y los subterráneos se muestran un tanto despectivos hacia ellos”, apunta Clare. “Se refieren a ellos como ‘mundanos’. Saqué el término de amigos que juegan a Dragones y Mazmorras. Es como llaman a todos los que no juegan. Me pareció un término estupendo y evocador. Todo el que no sea un Cazador de Sombras o un ser sobrenatural es un mundano”.

Hasta que conoce a los Cazadores de Sombras, Clarissa Fray, conocida como Clary, no cree en la magia. “No le interesa lo sobrenatural”, explica Clare, “y de pronto empieza a ver ese otro mundo. Eso es porque ella misma es una Cazadora de Sombras, pero también es algo más”.

La búsqueda de Clary a lo largo de la serie la lleva a recuperar y proteger cada uno de los tres objetos mágicos que son fundamentales para la lucha de los Cazadores de Sombras. “Los tres Instrumentos Mortales son objetos que los Cazadores de Sombras necesitan para sobrevivir y lograr que su raza siga existiendo”, explica la autora. “Está la Copa Mortal, que Clary y los demás están buscando en ‘Ciudad de Hueso’. Está la Espada Mortal, que los Cazadores de Sombras usan en combate, así como en tiempos de paz, ya que permite obligar a cualquier Cazador de Sombras a decir la verdad. Y luego está el Espejo Mortal, perdido en la antigüedad. Esta película se centra sólo en la Copa Mortal, pero los otros Instrumentos Mortales entrarán en juego más adelante en la serie”.

La Copa Mortal es el cáliz en el que Raziel mezcló su sangre con la de los humanos. Todo el que beba de la copa se convertirá en un Cazador de Sombras. “Los Cazadores de Sombras siguen usándola para crear más Cazadores de Sombras”, observa Clare. “También tiene el poder de curar y de conceder habilidades únicas a los Cazadores de Sombras. Durante siglos, la Clave, el organismo que supervisa a los Cazadores de Sombras de todo el mundo, se encargó de guardarla con mucho cuidado, pero fue robada años antes de que empiece nuestra historia y la búsqueda de la misma es lo que mueve la historia”.

Cada guerrero acumula una serie de habilidades únicas que se manifiestan a través de unas intrincadas marcas que cubren su cuerpo. Estas marcas toman la forma de runas, antiguos símbolos originarios del norte de Europa. Clare recuerda que descubrió las runas gracias a un amigo de Nueva York, que diseñó una serie de marcas basadas en diseños tradicionales.

“Las runas servían originalmente tanto como una especie de alfabeto como de talismanes mágicos”, explica. “Cada una tiene un significado único. Los guerreros las llevaban en combate porque creían que las runas los protegerían de resultar heridos y les permitirían vencer al mal. Así que se me ocurrió, ¿y si hubiera una raza de gente que usara estos símbolos para luchar contra demonios y usar magia? Eran una parte importante de la idea inicial de los libros”.

Raziel entregó las runas a la primera generación de Cazadores de Sombras para ayudarlos en su lucha contra los demonios, algunas runas son temporales, desaparecen con el tiempo, mientras que otras son permanentes.

“En nuestra historia, cuando te tatúas una de estas runas, adquieres un tipo concreto de poder”, aporta el director Zwart. “Puedes hacerte invisible o más fuerte. Pueden curar heridas y detener el tiempo. Las runas son la fuente y el símbolo de las habilidades de los Cazadores de Sombras”.

El misterioso Mundo de las Sombras se mantiene oculto a la vista de los mundanos gracias al uso de glamoures, conjuros que hacen que una majestuosa catedral parezca ser una vieja iglesia destartalada, cubierta de grafiti, como hace con el Instituto, el bastión mágico de los Cazadores de Sombras.

“En cada ciudad importante hay un Instituto, generalmente erigido en terreno sagrado”, apunta Clare. “En Nueva York, es una enorme catedral para la que me basé en la de St. Patrick. Para los Cazadores de Sombras, es tanto un santuario como una sala de guerra. Así que, cuando Clary corre peligro en el mundo sobrenatural, la llevan al Instituto, porque es el lugar más seguro que conocen los Cazadores de Sombras”.
En Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso, el universo mitológico de Cassandra Clare se ha convertido en un rico y fascinante mundo tridimensional. “La mitología puede parecer muy complicada en un primer momento”, admite Zwart. “Pero, cuando te metes en ella, ves que Cassandra ha conseguido darle sentido a todo. Posee una verdadera lógica y belleza que funcionan a la perfección en la pantalla”.

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