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Os ofrecemos a continuación 5 razones indiscutibles por las que vale la pena ver Asalto al Poder:

El tío que la dirige ya se cargó la Casa Blanca… varias veces
Asalto al Poder es la nueva película de acción del director Roland Emmerich, cuyos filmes, entre los que se incluyen Independence Day, El día de mañana (The Day After Tomorrow), 2012 y Anonymous, han recaudado más de 3 mil millones de dólares en el mundo.

“En realidad, eso me echaba un poco para atrás, me preguntaba: ‘¿Puedo hacer otra vez la Casa Blanca?’” bromea el hombre que hizo que los alienígenas destruyeran este edificio en Independence Day y que hizo que el portaviones John F. Kennedy la atravesara en 2012. “Finalmente, quise hacer esta historia porque cuenta con personajes muy potentes y una narrativa diferente, muy poco habitual, en la que se combinan elementos de acción y de thriller político de relevancia mundial”.

“Esta es una historia verdaderamente global”, define Harald Kloser, quien previamente trabajó con Emmerich como guionista y productor en 10.000 (10,000 BC) y 2012, y como compositor de la música de estas y de Anonymous y El día de mañana (The Day After Tomorrow). “Si alguien se hace con la Casa Blanca, tendrá acceso al mayor arsenal de armas del planeta. Una invasión a la Casa Blanca sería el detonante de una crisis global de consecuencias inimaginables”.

Channing Tatum salvará Estados Unidos ¿Por qué no?
En el centro de ASALTO AL PODER tenemos a John Cale, interpretado por Channing Tatum. Ex militar, actualmente policía del Capitolio, Cale es un padre que lucha por estrechar lazos con una hija que lo ve como a un extraño. Y al comienzo de ASALTO AL PODER, pareciera que Cale no lo tiene muy claro en realidad. Acaban de rechazarlo en el Servicio Secreto, a pesar de su heroica carrera ha sido descalificado para proteger al presidente. Pero todo cambiará para él ese mismo día, por casualidad visita la Casa Blanca y lo inimaginable sucede: un grupo paramilitar ataca el edificio y solo Cale está en posición de proteger al presidente.

“Es la perfecta motivación para el personaje”, afirma el productor Harald Kloser. “Él solo quiere proteger al presidente. Y eso es en parte porque su hija es lo que más quiere, el presidente es su héroe. Pero la persona del Servicio Secreto encargada de la entrevista de selección –la persona de la que depende su futuro– no cree que él sea adecuado para el trabajo. No lo entiende. Y entonces se desata el infierno y tiene que salvar a su hija, al presidente y al mundo. Tiene que ganarse el trabajo unas 20 veces a lo largo del transcurso de la película”. 

“Lo que realmente le importa a Cale es reparar la relación que tiene con su hija”, resume Tatum. “Es un tipo que tiende a escapar de los problemas, y aunque ya no lo hace, se pregunta si ya no es demasiado tarde. Si lo que hace falta es salvar al líder del mundo libre para ganarse el amor y respeto de su hija, entonces eso es lo que tendrá que hacer”. 

“Cale es un hombre muy normal”, agrega Emmerich. “Es uno de esos personajes que quiere hacer las cosas bien, pero lo que sea que haga, las cosas no le funcionan. Y entonces, por los acontecimientos que se suceden en la historia, le llega su oportunidad. Tiene una fuerte motivación, pero tiene muchas limitaciones que superar”.

“¿Qué preferiría ver? ¿La cara de un actor cuando atraviesa una ventana o a un especialista que justo vuelve el rostro en el último momento?”, ejemplifica Tatum. Por supuesto que la seguridad es siempre lo primero, pero Tatum quería hacer esas escenas siempre que se pudiera. “No hace daño atravesar un cristal falso, es una de esas escenas de acción que son seguras y son divertidas, así que por qué no hacerlas”.

“En el rodaje, estábamos a punto de hacer la primera escena de acción, cuando dijo: ‘Bien, me gustaría hacerla yo’”, recuerda Emmerich. “Me sorprendió, pero cuando lo pensé, la verdad es que tenía sentido. Me vi sus películas de baile, Step up (Bailando) (Step Up), Magic Mike. Los bailarines son muy buenos especialistas porque tienen un gran control de sus cuerpos”.

El presidente será Jamie Foxx, ¿se te ocurre alguien mejor?
Jamie Foxx en el papel del presidente James Sawyer es el hombre en el ojo del huracán. “Es un papel complicado”, opina Vanderbilt. “Tienes que contar con la gravedad de un presidente de Estados Unidos, pero nuestro presidente de la película también tiene que ser capaz de interpretar la parte de humor. Tenía que tener la capacidad de interpretar la parte física, los momentos ligeros, los momentos graves, todo eso junto. Y por encima de todo, el actor tenía que ser una persona que fuera creíble como presidente elegido y encajara bien con Channing. Jamie fue la opción perfecta”.

“En su situación, el presidente se enfrenta al comienzo de todo a un nuevo orden mundial”, explica Foxx. “Está aprendiendo que la fuerza de las armas no siempre es la mejor línea de acción. Ponemos sobre la mesa algunos de esos temas políticos pero de forma ligera. Es una mirada fresca a lo que se podría llamar una película de héroe de súper acción. Siéntese y prepárese para la experiencia, vea como Channing va al trabajo y hace lo que tiene que hacer en su papel de agente John Cale.”

Trabajar con Roland Emmerich fue una revelación para Foxx. “Como actor que pretende ser director, pensé en la película y me pregunté: ‘¿Cómo va a hacer que la película resulte cinematográfica con este entorno?’ Lo observé, tuve la oportunidad de echar alguna mirada sobre su hombro y pude ver su plan de tomas. Era alucinante. Pero Roland además es un gran colaborador, permite que propongas tus ideas y que tengas tu propia voz, y él les da forma en la manera que quiere hacer la película, y si te pasas demasiado, está allí para traerte nuevamente”.

Para ayudar a John Cale y al presidente Sawyer a librarse de los mercenarios y a recuperar el control de la Casa Blanca tenemos a la extremadamente competente y dura agente especial Carol Finnerty interpretada por Maggie Gyllenhaal.

Al principio de la película, Finnerty rechaza la solicitud de Cale para unirse al Servicio Secreto, pero no es todo tan simple. “Años atrás tuvieron un tórrido romance”, cuenta Gyllenhaal. “Fue hace mucho, mucho tiempo, pero estaban locos el uno por el otro. Y ahora él ha vuelto, ella le hace la entrevista, y por supuesto que él sigue siendo atractivo y alucinante en muchos sentidos. Le quita el aliento. Pero no tiene la cualificación necesaria para ser un agente del Servicio Secreto”.

Gyllenhaal asegura que la fuerza de su personaje es saber cuándo tiene que atenerse a las reglas y cuando puede saltárselas. “Es muy buena en su trabajo, y para ser excelente en cualquier trabajo tienes que seguir un protocolo, pero nunca dejar de saber cuándo algo es razonable o no”, continúa la actriz. “Cree en el sistema firmemente y es por eso que rechaza la solicitud de Cale. Pero cuando ve que hay personas que están tomando las decisiones equivocadas se pone al mando y eso puede significar hacer cosas bastante poco ortodoxas. En ese sentido, ella es la voz de la razón”.

Si nunca has visitado la Casa Blanca, no tendrás una oportunidad mejor
La residencia situada en la Avenida Pensilvania 1600 no solo es el hogar y la oficina del presidente de Estados Unidos, sino también un símbolo de democracia, liderazgo y libertad que atrae a 1,5 millones de visitantes todos los años.

“Cuando te encuentras en la Casa Blanca, lo que realmente te impresiona es que no es tan grande, es simplemente una casa, rodeada de edificios más grandes y un parque”, reflexiona Emmerich. “Por otra parte, tienen toda la tecnología que se pueda uno imaginar y mucha más que no te imaginas, también se oyen todo tipo de rumores, como de los misiles en el edificio central y los que lo rodean. Cuando piensas en eso, te das cuenta de que es un gran riesgo en cuanto a seguridad, y de eso trata nuestra película”.

La tarea de diseñar y construir los decorados recayó en el director artístico Kirk M. Petruccelli. “Kirk es uno de los héroes desconocidos de esta producción”, asegura Bradley J. Fischer. “Él tiene uno de los mayores retos en esta película: construir esos decorados. Solo tenemos pinceladas de las habitaciones que sabemos existen: el centro de operaciones de emergencias presidenciales, o el hervidero donde trabaja el Servicio Secreto, que de hecho está justamente debajo del despacho oval; por eso el trabajo de Kirk fue retirar un poco ese velo e invitar a la gente a mirar lo que hay tras esos muros. Nos brindó un gran patio de recreo para que nos pudiésemos divertir lo más posible”.

“Mi percepción de la Casa Blanca siempre ha sido que era el centro de nuestro gobierno, ¿pero eso qué significa? ¿Qué es ese lugar?” se pregunta Petruccelli. “Por supuesto que se trata de un icónico museo de nuestros tiempos, de la historia de Estados Unidos a través de las sucesivas administraciones”.

El productor y guionista James Vanderbilt asegura: “Lo genial de la Casa Blanca es toda la historia que hay detrás, y todos los rumores que circulan. Está la historia de la sala verde, donde el joven Willie Lincoln, hijo de 11 años del presidente Lincoln fue velado y donde su madre Mary Todd Lincoln jamás volvió a entrar”.

“Seguramente ocurrieron muchas cosas, muchas de ellas no se saben si pasaron realmente; los túneles bajo la Casa Blanca, por ejemplo”, puntualiza Petruccelli. “Marilyn Monroe parece ser que estuvo allí, y creemos que tal vez eso fuera posible. Y creo que entre la historia y el secretismo, y todo lo que pudo ocurrir, hace que sea un lugar fantástico para contar una historia”.

El proceso comenzó con visitas organizadas a la Casa Blanca. “Fue muy importante que Roland y yo fuéramos”, recuerda Petruccelli. “Si se va a la Casa Blanca se aprende que muchas de las suposiciones que nos hacemos son equivocadas. Lo que se me quedó grabado es que tiene dos caras: una cara para el negocio y la cara social. La cara del negocio es recorrer el ala oeste; imaginas un sitio palaciego pero esencialmente es un muy pequeño y completamente pensado para el negocio, y no está extremadamente diseñado. De hecho es sucinto y conciso más que burocrático”.

Cuando finalizó con la investigación, Petruccelli reunió a un ejército de 300 carpinteros, 45 escayolistas, 32 diseñadores de decorados y 16 directores de arte para construir el intrincado decorado. La Mel’s Cite du Cinema de Montreal, el lugar elegido por la producción para recrear la Casa Blanca, se convirtió en su segundo hogar. “Reprodujimos el espíritu de la Casa Blanca con toda la precisión que pudimos”, explica Petruccelli. “En cuanto a la arquitectura, fue más fácil que la decoración. La arquitectura tiene una estructura muy clásica. Tiene diferentes marcos temporales: la estructura original de 1792, la columnata jeffersoniana, el despacho oval, etc. En 1952, Truman hizo una completa remodelación pero mantuvo la fachada exterior intacta. Queríamos asegurarnos de incluir en todo momento lo orgánico, la idiosincrasia de cada parte del edificio, porque al ser una estructura antigua esas cosas se perciben”.

Una vez que se finalizaron los decorados, incluso los veteranos estaban alucinados con lo que se había logrado. “En mi trabajo con Roland, he visto bastantes decorados –y algunos realmente grandes– pero este es algo notable”, afirma el productor Harald Kloser. “Llegó un momento en que estaba dando una vuelta por el set y le pregunté a uno de los asistentes de producción dónde estaban los servicios. Esperaba que me señalara algún sitio más allá del vestíbulo, me sorprendió cuando me recordó que nuestros baños estaban fuera, ¡olvidé que estaba en un decorado!”

Reconozcámoslo, va a haber mucha acción ¡y eso nos encanta!
El encargado de la supervisión de las escenas de acción y de pelea de la película fue el coordinador de escenas peligrosas John Stoneham Jr. “Siempre quieres que tus escenas sean reales y artísticas”, explica Stoneham. “Nuestra tarea en este espectáculo fue mantener a toda costa el realismo. Channing tiene un gran ojo para eso, él diría: ‘Bien, no haría eso, ese movimiento no tiene sentido’. Sabe mucho de luchas y tiene muchas buenas ideas”.

La pericia de Tatum con el baile y su habilidad atlética innata lo convierte en un talento natural para el trabajo con escenas de acción.

“Tiene un muy buen nivel en cuanto a aptitudes. Su experiencia como bailarín… creo que los gimnastas y bailarines son muy buenos especialistas”, asegura Stoneham. “Simplemente son conscientes de sus cuerpos, y saben dónde están cuando están en el aire. Aprende con rapidez, es ágil y tiene sentido de la acción, hace nuestro trabajo muy fácil. Podemos ampliar el plano y ver su rostro porque sabemos que es capaz de hacerlo. Eso es genial para la película”.

Pero con Tatum es todavía más que un “saber cómo”. “Es casi indestructible”, se maravilla Stoneham. “Hizo toma tras toma. Pelea tras pelea, una cosa detrás de otra en un plazo ininterrumpido de seis o siete semanas. Tuvimos una escena en el tejado; él tiene una pelea y nos tiramos la mayor parte del día. Channing fue el único tío que estuvo peleando sin parar. Fue una locura. Todo el día sin interrupciones. No lo vi perder el aliento”.

Tatum no fue el único actor que aceptó el desafío añadido, Jason Clarke estuvo codo a codo con el actor principal. “Tanto Channing como yo hacemos muchas de nuestras escenas de acción, y en parte, esa es una de las cosas más excitantes de una película como esta”, afirma el actor.

Para entrenar su parte, Clarke se dirigió a los expertos. “Trajeron a un tipo de las Fuerzas Especiales e hicimos un montón de simulacros”, cuenta. “Nunca vas a tener el nivel de un verdadero SEAL o Delta Force, pero me esforcé todo lo que pude”.

Clarke y Tatum no se anduvieron con rodeos en este encuentro frente a frente. “Son grandes escenas”, afirma Clarke. “Una de las secuencias de pelea está bajo el agua y lluvia cuando salta el riego. Otra es en el tejado de la Casa Blanca saltando al césped. Son las pequeñas cosas en que no piensas en el momento en que ponen las máquinas de viento te arrojan polvo y desperdicios, quieres brindar una sensación de frescura y excitación a la escena de lucha”.

“Las dos peleas son desordenadas”, continúa Clarke. “Es una buena pelea a la vieja usanza. Nos tenemos que lanzar en picado y nos lanzamos en picado”.

Y sobre los efectos especiales, os recordamos el primer punto, el tío que la dirige ya se cargó la Casa Blanca… varias veces
Volker Engel y Marc Weigert, colaboradores habituales de Emmerich, coproductores y supervisores visuales fueron los encargados de supervisar los efectos visuales de ASALTO AL PODER.

Mientras que ya Engel y Weigert habían sido llamados para crear un OVNI que volara por los aires la Casa Blanca o un terremoto que destruyera Los Ángeles, en este caso el encargo fue mucho más contenido. “Toda la película se desarrolla y gira alrededor de la Casa Blanca, y esa es una de las pocas localizaciones en el mundo donde no se permite rodar, ni en las cercanías y mucho menos dentro”, explica Weigert. “Por eso, el mayor desafío fue ayudar a crear la localización. Roland quiere mantenerlo todo muy creíble y realista. Estamos reproduciendo los planos de la Casa Blanca incluyendo varias manzanas circundantes, replicando cada árbol, cerca y casetas de vigilancia en el ordenador”.

Weigert y Engel también jugaron un papel vital para ayudar a previsualizar las secuencias. “Pudimos mostrarle las secuencias y escenas a Roland y preguntar ‘¿Qué piensa de esto?’” dice Weigert. “Entonces trabajamos juntos en ellos y proponíamos cosas: ‘Bien, venga movamos un poquito esta cámara para allí. Aquí habría que probar con un lente más angular’. De esta forma hacemos la película antes de hacer la película”.

“Para nosotros el mayor logro es cuando la gente después de ver la película viene y dice: ‘No tengo ni idea cuáles de los planos son efectos visuales y cuáles son los que rodaron de verdad. Pareciera que simplemente rodaron la Casa Blanca’” confiesa Engel. “Describir una conocida marca es siempre un reto. Todo el mundo sabe cómo se supone que es la Casa Blanca. Pero después de destruirla para Roland en Independence Day y 2012, lentamente nos estamos convirtiéndonos en expertos en la Casa Blanca”.

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