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El último pasajero

Manel Loureiro es considerado el maestro de terror de la literatura española. Comenzó con un experimento mitad blog mitad narrativa sobre una epidemia zombie, que terminó convirtiéndose en una trilogía de ventas internacionales, que abanderó la explosión de literatura zombie en muchos países hispanohablantes.
Un tiempo después, este autor gallego regresa con una nueva obra, en principio autoconclusiva, pero de nuevo enmarcada en el género del terror. Se trata de El último pasajero, un viaje en alta mar con fantasmas, maldiciones judías y viajes en el tiempo.

El Valkirie es un enorme barco de pasajeros que fue encontrado desierto apenas unos días antes del inicio de la II Guerra Mundial. Sólo había un pasajero, un bebé judío abandonado en medio de una siniestra pista de baile.

70 años después, el Valkirie ha sido reconstruido y un magnate millonario quiere realizar el mismo trayecto en el que décadas antes desaparecieron todos los pasajeros, salvo el mencionado bebé. La reportera Kate Kilroy se une a la expedición para combatir la pérdida de un ser querido y enfrentarse, sin saberlo, a uno de los mayores misterios sobrenaturales de la Historia.

La novela comienza al mismo nivel que Apocalipsis Z, la mejor obra de Loureiro en cuanto a creatividad. El prólogo del encuentro con el barco abandonado hiela la sangre y transmite terror en estado puro.
A partir de entonces, comienza la narración en la época actual que, obligatoriamente, tiene que volver a empezar desde un nivel inicial de tensión, para ir incrementándose hasta alcanzar las cotas expuestas por el prólogo y, más tarde, superarlas.

Lo cierto es que la narración en formato thriller de la investigación del barco es sobresaliente y un aviso de que este autor podría resaltar también en este género. El ritmo de los sucesos del barco es algo menos consistente, quizás porque esperamos demasiado tras un primer tercio de novela realmente espectacular.

Lamentablemente Loureiro no consigue superar el gran obstáculo de novelas de fantasmas, que es la exageración de lo sobrenatural, que desmerece la credibilidad de la narración. Mientras que las novelas de zombies son cercanas, pese a ser totalmente fantasiosas, la descripción de fantasmas es normalmente rechazada por su falta de naturalidad, así como por ser un recurso demasiado utilizado con anterioridad.

Loureiro intenta, no obstante, desmarcarse con una propuesta creativa, un barco con personalidad femenina capaz de poseer a los pasajeros y de cambiar la línea temporal de sus mentes y su entorno, sin duda lo más atractivo del libro.

También nos ha agradado el toque más adulto por dosis de violencia y sexo, que hacen de El último pasajero una obra desinada a mayores de edad, con la libertad narrativa que ello conlleva.

Como aspecto negativo criticamos la facilidad de resolución de conflictos mediante un comodín que le sirve a Loureiro para solventar cualquier situación, lo que reduce sensiblemente la tensión.

Lo mejor: El primer tercio de novela es un ejemplo de narración perfecta en cuanto a terror y thriller.

Lo peor: Los recursos del autor para resolver ciertas situaciones y la exagerada sobrenaturalidad deprecian la experiencia del lector, cuyas expectativas por el nivel de las anteriores obras de Loureiro son de las más altas.

Sobre el autor:

Manel Loureiro

Manel Loureiro es un escritor y abogado español que además ha trabajado como presentador en la Televisión de Galicia y más tarde como guionista de diversos proyectos.

En la actualidad colabora con los periódicos Diario de Pontevedra y diario ABC. Asimismo es colaborador habitual de la Cadena SER.

Sus primeras novelas, Apocalipsis Z: El Principio del Fin, Los Días Oscuros y La Ira de los Justos, se convirtieron de manera inmediata en un éxito de ventas, no sólo en España, sino en otros muchos países del mundo.

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