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El Último Desafío

Es uno de los tipos más duros de la historia del cine de acción, pero durante los últimos años el mítico Arnold Schwarzenegger ha desempeñado otro intenso papel: el de gobernador de California. En El último desafío, su esperadísimo regreso a la gran pantalla, interpreta su primer papel protagonista desde hace una década. Schwarzenegger da vida a un sheriff atormentado que reside ahora en un pequeño pueblo fronterizo, y vuelve a sus raíces con un personaje que transmite una intensidad familiar vista desde una perspectiva inesperada. Este valiente y experimentado hombre de la ley cree que la acción es cosa del pasado hasta que una banda de criminales va a topar con el pueblecito al que se ha mudado para escapar de ellos.

«En esta película vuelve el Arnold que echábamos de menos y nos encontramos con un Arnold que no conocíamos», resume en director del filme Jee-woon, cuyo debut en Hollywood coincide con el regreso de Schwarzenegger a la gran pantalla.

El Último Desafío

Jee-Woon, uno de los directores más taquilleros y reconocidos de Corea, su país de origen, causó sensación con su elegante thriller con tintes de cine negro A Bittersweet Life, la galardonada comedia sobre forajidos El bueno, el malo y el raro, la tenaz película de terror Encontré al diablo y la aterradora historia de fantasmas Dos hermanas. El director nunca había rodado una película de acción en Estados Unidos y ha debutado con la estrella de acción más brillante de todo Hollywood.

Nada más leer el guión, Jee-woon se sintió atraído por el ritmo desenfrenado, el humor socarrón y los personajes extravagantes que pueblan la historia a ambos lados de la ley en El último desafío, pero lo que más le enganchó fue poder presentar a Arnold como paladín de la justicia, incluso cuando parte con la desventaja de que hayan ninguneado a su pueblo y sus recursos.

«Arnold lleva toda la vida en Hollywood y yo soy un recién llegado. Somos muy diferentes, pero cuando nos sentamos a hablar sobre el guión, comprendí que habíamos llegado a las mismas conclusiones sobre El último desafío y el personaje que él interpretaría. El sheriff Owens ha dejado atrás su violento pasado y ahora reside en un pueblecito muy tranquilo. De repente se ve obligado a jugárselo todo para proteger su nuevo hogar. Creo que ambos la entendimos como una historia sobre cómo un criminal armado con maquinaria de última tecnología recién fugado de la justicia ve frustrados sus planes por una comunidad que cree firmemente en la justicia», comenta Jee-woon sobre su condición de extraña pareja.

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En cuanto leyó el guión de El último desafío, Jee-woon supo que quería dirigir la película.

«Decidí embárcame en el proyecto porque aunque El último desafío es una historia muy norteamericana, también toca muchos de los temas que me interesan. Me atrajo esa trama subyacente que se centra en el valor que le echan los vecinos de ese pequeño pueblo para defender lo suyo y en su fe en la justicia. También me pareció muy divertido que unos criminales dotados de tecnología de última generación tuvieran que vérselas con unos aldeanos armados con lo menos tecnológico y avanzado que existe», recuerda.

Recién llegado a una cultura cinematográfica que dista mucho de la coreana, el director comenta que Schwarzenegger hizo que el proceso de aprendizaje fuera todo un placer.

«Arnold es una persona muy inteligente y me ha ayudado mucho para que encontrara siempre lo que estaba buscando. Como todavía me estoy familiarizando con cómo se hacen las cosas en Hollywood, a veces me veía un poco perdido y decía “El director es un artista. Necesita tomarse se tiempo”. Hemos congeniando mucho porque Arnold es inmigrante y yo soy extranjero, pero yo he crecido con las películas de Hollywood y eso se deja ver en mi cine», comenta el director.

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Si bien Jee-woon se lo pasó pipa con el ritmo desenfrenado que marca Cortez con su bólido y sus armas de última generación, también se centró en que los personajes llevaran la carga de la acción y para ello recurrió al personaje de Schwarzenegger, el sheriff Ray Owens, que se topa inesperadamente con el criminal más letal de su experimentada carrera y se lo toma como algo muy personal.

Schwarzenegger opina sobre el Sheriff Owens

Después de ocupar el cargo de gobernador de California durante siete años, Arnold Schwarzenegger pensaba volver paulatinamente a los papeles de acción que le habían convertido en una estrella internacional, pero los planes tranquilos se fueron al traste en cuanto leyó el guión de El último desafío.

«El guión me cautivó», comenta Schwarzenegger, «con esa combinación de intensidad, drama y acción que tanto me gusta y que los fans esperan encontrar en mis películas, pero también tiene una fantástica dosis de humor. Es de esas películas en las que uno suelta una carcajada en pleno suspense».

El Último Desafío

Schwarzenegger también tenía ganas de ponerse a las órdenes de un director emergente: confiaba en su capacidad para reinventar el género del cine de acción clásico y darle una vuelta fresca y divertida. Había visto y disfrutado de muchas de las películas coreanas de Jee-woon. «Es un director de gran talento, y me gusta trabajar con realizadores talentosos», apunta Schwarzenegger. «Me inicié en su filmografía con El bueno, el malo y el raro y me encantó tanto por el alcance de la película como por la acción, me pareció fascinante. Luego visioné Encontré al diablo, A Bittersweet Life y Dos hermanas y con cada película me iba enganchando más y más a su cine. Me fascina su versatilidad. Se le da particularmente bien tratar un tema tan universal como la lucha entre el bien y el mal, algo que se percibe tanto en sus películas anteriores como en El último desafío».

El proyecto empezó a tomar forma y Schwarzenegger quedó encantado con el reparto de estrellas que iba a encabezar. «El elenco es increíble: Johnny Knoxville, Forest Whitaker, Luis Guzmán, Jaimie Alexander, Rodrigo Santoro, Eduardo Noriega, Genesis Rodriguez… La lista de grandes talentos es interminable. Son actores buenísimos, tanto desde el punto de vista de la comedia como de la intensidad que le transmiten a sus personajes», comenta.

El Último Desafío

Según Schwarzenegger, Noriega ha dado en el clavo al interpretar a Cortez como un criminal zalamero. «Noriega es muy guapo, es todo un sex symbol», apunta Schwarzenegger, «y ha logrado retratar a la perfección a este narcotraficante. La intensidad de su mirada y de sus expresiones le aportan muchísima credibilidad y lo convierten en el enemigo perfecto para mi personaje».

Schwarzenegger también se lo pasó en grande con Knoxville. «Me parto con Johnny. Cualquiera que haya visto las películas de Jackass sabrá que el tío echa el resto con tal de conseguir que el público suelte una carcajada, así que este personaje le venía como un guante. Acaba siendo el apoyo más importante del equipo del sheriff Owens y le echa mucho valor en todos los enfrentamientos».

Schwarzenegger también se sentía muy identificado con el sheriff Owens, un héroe que ha dado carpetazo a la acción para dedicarse a la vida tranquila como sheriff de un pueblecito donde parece que nunca pasa nada serio.

«Trabajó durante años en una unidad de élite de las fuerzas de seguridad de Los Ángeles, pero esa etapa es cosa del pasado. Ahora tiene las miras puestas en la jubilación y está convencido de que disfrutará de esa existencia tranquila… hasta que llegan unos criminales al pueblo», observa Schwarzenegger. «A partir de ese momento se convierte en la historia de cómo ese pueblecillo que parte con desventaja no se deja avasallar y se esfuerza por salir del embrollo en el que se encuentra».

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Al igual que el sheriff Owens, Schwarzenegger también se ha reencontrado de golpe con todas las exigencias de una película de acción desenfrenada tras haberse tomado un descanso considerable y, al igual que el sheriff Owens, estaba mejor preparado de lo que se esperaba para el reto físico y mental al que debía someterse. «Tras dejar el puesto de gobernador, pensé que volvería paulatinamente a la acción, pasito a pasito», comenta, «pero no ha sido así».

«Una vez visité un rodaje durante mi mandato como gobernador y vi a uno de los actores colgado bocabajo de un arnés. Un amigo me preguntó si echaba de menos el cine y le contesté, “No, preferiría estar en Sacramento rodeado de legisladores que se enfrentan a mis medidas e intentan hacerme la vida imposible. Disfrutaría más en esa situación que estando colgado bocabajo de un arnés. Ya no me veo haciendo ese tipo de cosas”.

Ni que decir tiene que en esta película me colgaron bocabajo de un arnés, y además de eso me paso la película entera combatiendo, escalando, corriendo y pisando a fondo el acelerador en persecuciones de coches. ¡Menuda forma de volver paulatinamente al cine! Eso sí, me lo he pasado genial», añade.

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