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¿Eres fan desde el inicio de la saga de Step Up? El Departamento de Prensa de The Walt Disney nos ofrece este extenso reportaje para que conozcas todo sobre la cuarta entrega: Step Up Revolution!!

SINOPSIS
Step Up Revolution es la cuarta entrega de la franquicia de Summit Entertainment repleta de bailes explosivos y romance. Pero supera a todas las anteriores con su acción en 3D en la sexy y tórrida Miami donde un grupo de jóvenes y sensuales intérpretes salen a la calle a hacer lo que mejor saben hacer: ¡Bailar!

Sean (Ryan Guzmán) y Eddy (Misha Gabriel) son amigos de la niñez y trabajan en el ultrapijo Dimont Hotel de Miami Beach, propiedad de un promotor despiadado llamado Bill Anderson (Peter Gallagher). En sus horas libres, son los líderes de una panda de outsiders llamado “La Peña”, un grupo de bailarines, músicos y artistas de vanguardia que hacen vibrar a la ciudad con sus flash mobs, esas movilizaciones instantáneas high-tech en las que aparecen de la nada para después dispersarse en un instante.

Emily (Kathryn McCormick), una bailarina con un gran talento e hija de Anderson se siente atraída por estas actuaciones ilegales de La Peña. Pero su padre la ha presionado para que abandone el sueño de su vida y consiga un trabajo “de verdad”. Así que Emily ha aceptado de mala gana trabajar para él hasta que consiga una codiciada plaza en la prestigiosa Wynwood Dance Company. Pero después de presenciar un flash mob, decide unirse a ellos.

Después de que Emily y Sean se conozcan en un club de baile, él le presenta al grupo pero sin mencionar que se trata de la hija del jefe. Las fantástica dotes de Emily para el baile le permite entrar en La Peña, pero su presencia abre una brecha entre Sean y Eddy. Cuando Anderson y Tripp (Tommy Dewey), su joven protegido, anuncian que demoler el barrio de La Peña para construir un enorme centro comercial, el grupo empieza a planear el flash mob más alucinante que hayan hecho nunca para intentar salvar la costa. Y esto obliga a Emily y Sean a elegir entre sus lazos familiares y el amor que sienten el uno por el otro.

Step Up Revolution está protagonizada por Kathryn McCormick, finalista en el programa de televisión “So You Think You Can Dance, de enorme éxito, y Ryan Guzmán. Para ambos esta es su primera incursión en el cine. Misha Gabriel (Footloose), Stephen ‘‘tWitch’ Boss (Step Up 3), Tommy Dewey (“Sons of Tucson”), Peter Gallagher (“Covert Affairs”) y la coreógrafa en la vida real Mia Michaels (Rock of Ages [La Era del Rock]) están a la cabeza de un excelente reparto secundario con apariciones de personajes favoritos de los fans de anteriores entregas de Step Up.

UNIDOS POR EL GRUPO MOB
Step Up Revolution, al igual que sus predecesoras, nos presenta a un chico y a una chica que aparentemente tienen poco en común. Pero su pasión por el baile se convierte en una pasión que cambia sus vidas. Sean Asa (Ryan Guzmán) es el hijo rebelde de inmigrantes cubanos de clase trabajadora que ha encontrado en el street dance la forma de expresarse. Emily Anderson (Kathryn McCormick) es una bailarina de danza contemporánea dividida entre los privilegios que le ofrece la fortuna de su padre y sus aspiraciones artísticas.

“Estas películas le deben casi todo al reparto”, dice Jennifer Gibgot. “Tuvimos muchísima suerte con nuestros protagonistas. Son el alma de la película. Una vez que los encontramos pudimos adaptar las secuencias de baile a sus dotes concretas”.

Al igual que Sean y Emily, Guzmán y McCormick se convirtieron en algo más que la suma de dos partes”, dice Smith. “Hay una química increíble entre Kathryn y Ryan. Son muy buenos amigos fuera del plató y eso se nota a la hora de actuar La película fue un auténtico desafío para ellos, pero estuvieron a la altura, entregándose al máximo todos los días”.

Guzmán, que procede del mundo de las Artes Marciales Mixtas, no había bailado nunca de forma profesional. Los realizadores quedaron impresionados por su audición, pero no estaban tan seguros de que estuviera a la altura en la dificilísima coreografía. “Entró en la sala irradiando carisma”, dice Smith. Y añade: “Era un excelente actor, pero no tenía ninguna formación de bailarín. Hubo gente de las giras de Rihanna y Britney Spears que cogió aviones para presentarse al casting. Pero ahí estaba este luchador de Artes Marciales Mixtas que no había bailado nunca”.

Pero Guzmán superó todas las expectativas con una mezcla de ingenio, determinación y dotes innatas. “Todos los coreógrafos que trabajaron con él dijeron que tenía que haber bailado en una vida pasada o estaba mintiendo a todo el mundo, porque lo comprendió todo perfectamente”, dice Gibgot. “Ryan era una fuerza de la naturaleza. No se le resistía nada: hip-hop, salsa, todo lo que le enseñábamos lo hacía bien”.

Guzmán sabía que los productores no confiaban totalmente en él así que se puso a trabajar con enorme ahínco. El actor afirma que sus dudas le obligaron a trabajar mucho más duro. “Estaba alucinado con lo que veía a mi alrededor. El proceso de casting fue aterrador, sobre todo porque tenía que demostrar lo que sabía hacer delante de un montón de gente. Pero esa circunstancia me motivó aún más. Estuve practicando hasta la una de la mañana y después fui muy temprano a pasar la audición. Me entraron los siete males al ver a todos esos bailarines en su elemento, pero superé el miedo. Habían preparado un doble para hacer mis números de baile pero yo me negué. Les dije que era mi película y quería hacerlo todo”.

Para él, el mérito es del equipo de coreógrafos que le convirtió en un consumado bailarín en un tiempo record. “Llevo años entrenando para los combates, pero entrenar para bailar fue lo más intenso que he hecho en mi vida”, dice el actor. “Es agotador, tanto el plano físico como emocional. Pero cuando miras a tu alrededor ves que los bailarines se divierten y no paran de sonreír. A veces me sentía frustrado pero cuando les miraba me animaba inmediatamente”.

El actor entra en la tradición de las películas Step Up. “Todas las películas tienen un ingrediente romántico”, dice el actor. Y añade: “Pero creo que el concepto de ésta es diferente. No hay batallas de baile y además refleja el ambiente de los diferentes barros de Miami. Mi personaje no ha tenido una infancia fácil. Aprendió a ser un líder sobre la marcha. Ahora, lo que quiere es que su grupo alcance un nuevo nivel tanto en el plano artístico como económico para enriquecer las vidas de todos. Pero su jefe quiere destruir su barrio, y él va a intentar salvarlo utilizando el baile. Es un concepto con un mensaje muy inspirador”.

Guzmán afirma que tuvo la suerte de contar con un director de gran talento que le apoyó y le guió en su debut en la gran pantalla. “Scott Speer es un magnífico director. Cuando tiene que ponerse serio es el más serio. Pero también es muy divertido además de minucioso. Sin olvidar de que sabe cómo hablar a los actores”.

Los productores no dudaron que Kathryn McCormick, conocida por los fans por el programa de televisión “So You Think You Can Dance”, sabría manejarse en los números de baile. Pero no había actuado nunca. Jennifer Gibgot afirma: “Sabíamos que clavaría la coreografía. Me dejaba alucinaba cuando la veía en el programa de televisión. Y parecía una estrella de cine. Así que fuimos a por todas y trabajamos con ella para enseñarla a actuar. Y no nos defraudó”.

Smith añade: “En la interpretación, la clave está en creer lo que está diciendo el actor. Y Kathryn tiene ese don natural a pesar de que no había actuado nunca. Y, al igual que su personaje, vive y respira para bailar, así que esa pasión es auténtica”.

Cuando Emily abandona su existencia privilegiada para unirse a La Peña, empieza a cuestionarse todo lo que hasta entonces había aceptado como verdadero. McCormick afirma: “Su mundo se viene abajo. Todo en lo que creía se desmorona de forma inesperada. No quiere hacer daño ni avergonzar a su padre, pero está atrapada entre él y Sean”.

Según McCormick, actuar le obligó a aprender a confiar de otra manera. La actriz lo explica: “Una bailarina sabe que sólo depende de sí misma. Mientras que un actor tiene que dejar de lado su ego. Tienes que sumergirte en el momento y escuchar a la persona que te está hablando. Scott es un gran director. Siempre confié en él para que me dijera la verdad. Le estoy muy agradecido por haberme cuidado tanto.

Y añade: “Tuvimos muchísimos ensayos de baile además de los de interpretación. Al principio, cuando estaba en un ensayo de baile no podía concentrarme en el diálogo y viceversa. Pero acabé pensando en cómo lo haría Emily. De esta forma mi interpretación se enriquecía”.

De hecho, afirma Smith, el talento de McCormick y Guzmán se complementa. “En realidad fue una ventaja no contar con dos actores experimentados que supiesen bailar y dos grandes bailarines que no supiesen actuar como protagonistas. Kathryn and Ryan aportaron su propio talento. Y cada uno elevó el listón del otro”.

Kathryn McCormick no había planeado hacer carrera en la interpretación antes de que la llamaran para la película. Afirma: “Es algo que no hubiera imaginado ni en un millón de años. Está claro que es un paso muy importante en lo que venía haciendo y una de las cosas más difíciles que he hecho en toda mi vida”.

“Tanto ella como Guzmán se han convertido en promesas del cine gracias a esta película”, afirma el director Speer. Y añade: “Ahora se abre un nuevo mundo ante ellos. Y espero que haya sido una gran experiencia para ambos. Para mí ha sido un auténtico placer trabajar con ellos”.

El incipiente romance de Sean con Emily crea un triángulo dentro de La Peña. El tercero en discordia es Sean, el amigo de niñez de Eddy. Eddy desconfía de los extraños y se enfurece cuando se entera de que la nueva novia de Eddy es la hija del magnate inmobiliario que está poniendo en peligro su hogar. Eddy, que encarna Misha Gabriel, es el co-creador de La Peña. Es un genio de los ordenadores pero tiene tanto talento para bailar como cualquiera de los que intervienen en la película.

Gabriel afirma: “Eddy es un exaltado que está resentido contra el mundo. Es muy apasionado, leal y es el mejor amigo de Sean. Han creado La Peña para dar voz e identidad a estos chicos. Es una forma de enseñar al mundo de lo que son capaces y darles una oportunidad de ser alguien en la vida. Se convierte en una vitrina para la protesta artística, una forma de luchar por lo que creen. Pero cuando Emily entra en la vida de Sean, Eddy se rebota y se vuelve loco”.

Gabriel es hijo de uno profesor ruso de ballet y tiene formación clásica pero cuando era adolescente se enamoró del hip hop. A los 17 años se traslada de Colorado a Los Ángeles y empieza a trabajar en anuncios y en vídeos musicales. Ha hecho giras con grandes artistas como Janet Jackson, Beyoncé, Justin Timberlake, Christina Aguilera y con quién es para él lo máximo para un bailarín, Michael Jackson.
En palabras de Gibgot, “Mischa es un bailarín con mucho talento. Clavó su audición y encajaba a la perfección con la descripción de Eddy. Cuando le vimos a él y a Ryan juntos se produjo tanta química que supimos que eran nuestros chicos”.

Es el primer papel importante de Gabriel como actor. “Hasta este momento me dedicaba sobre todo a bailar, pero me he enamorado de la interpretación”, dice Gabriel. “Y he querido trabajar para Adam Shankman desde que le vi en ‘So You Think You Can Dance?’ Es un grandísimo productor y director y estoy muy agradecido de haber hecho esta película con él”.

Bill Anderson, el padre de Emily, está interpretado por el actor Peter Gallagher, que en la actualidad protagoniza la serie de televisión “Covert Affairs”. “Peter es un bailarín y un cantante en el fondo de su corazón”, afirma Gibgot. “Su primera película fue The Idol Maker (Forjador de ídolos), y es un gran aficionado este género. Le encantan estos chicos y cree firmemente en ellos. Es un magnífico actor así que ha sabido convertir al clásico ‘malo’ que se retuerce el bigote en un personaje más interesante. “Ha sido genial porque ha hecho de Bill Anderson un personaje mucho más humano y eso permite al espectador comprender la relación que tiene con su hija”.

Gallagher está casado con una bailarina y siente una profunda admiración por la profesión. “Los bailarines son unos artistas creativos extraordinarios”, afirma el actor. Y añade: “No conozco a nadie que trabaje tan duro como ellos. Para ellos todo es trabajo. Nunca esperan conseguir nada a la primera y ensayan incansablemente. Y Kathryn también es así”.

Añade que apoya con entusiasmo la idea de la protesta creativa. Y añade: “Estos chicos se reúnen y se expresan de forma muy efectiva y potente.

El otro elemento que hace que esta película sea única es el 3D. Los efectos especiales son los bailarines y son tan buenos que te quedas de piedra. Scott tiene mucha facilidad par el lenguaje visual y sabido sacarle el máximo provecho al 3D. Creo que les va a encantar a los fans de estas películas. El baile y la gente son absolutamente fantásticos”.

Para completar el reparto, los realizadores recuperaron un personaje muy popular de Step Up 3 y le dieron un papel destacado en la nueva película. Stephen “tWitch” Boss vuelve a ser Jason, el tipo de los efectos especiales de La Peña. “A todo el mundo le gusto tWitch en la tercera película”, dice Smith. “Queríamos darle un papel importante en esta. Este personaje creció con Sean y Eddy. Se fue a Nueva York y se unió a los Piratas en Step Up 3, pero ahora ha vuelto a su antigua pandilla”.

La intensidad y la fuerza de Boss como bailarín es inolvidable”, afirma Jennifer Gibgot. “No puedes apartar la vista de él. Y representa el hilo conductor de la última película”.

El actor dice que su personaje es sólo una versión ampliada de él mismo. “Me gusta tocar todos los palos”, dice Boss. Y añade: “Me gustar saber cómo funcionan las cosas. Soy curioso por naturaleza y creo que Jason también lo es. Por eso estuve en Step Up 3 y estoy encantado de que volvieran a contar conmigo esta vez y además con un papel más importante”.

Los realizadores también han incluido cameos de personajes que gustaron mucho en las películas anteriores, incluyendo a Mari Koda, que encarna a Jenny Kido, Madd Chadd Smith (Vladd) y Adam G. Savani (Moose). Los tres participan en el espectacular final de la cinta. “Moose, Vladd y Jenny son personajes muy populares. Creo que a los fans les va a encantar ver a estos chicos. Van apareciendo uno a uno. Todos ellos tienen un momento especial en la película”.

A las estrellas de la película también les encantó volver a ver a sus predecesores. McCormick afirma. “Fue genial contar con actores de películas anteriores en ese número. Tienen muchísimo talento y es una pasada verlos. Además aportan su propia historia y eso enriqueció muchísimo la mía”.

BAILANDO EN LAS CALLES
Cada vez que Jennifer Gibgot y Adam Shankman han estrenado una nueva entrega de Step Up se han asegurado que supera la energía, la diversidad y la complejidad del baile que se pudo ver en las anteriores. Pero con Step Up Revolution han superado con creces todo lo anterior al reforzar la producción y al mostrar más estilos diferentes de baile que en las demás.

“Desde el principio, par mí fue muy importante incluir todo el espectro del baile en esta película”, afirma el director Scott Speer. “Creo que todo el mundo lleva un bailarín dentro. Y lo cierto es que la base de todos los estilos es la comunicación. La Peña mezcla muchos estilos de movimientos diferentes en sus flash mobs, incluyendo estilos que no son baile como el parkour que incorpora saltos, carreras, escaladas y piruetas. Creo que nadie ha incorporado tantos estilos estéticos diferentes en una sola película”.

Al yuxtaponer los diferentes estilos, Speer está convencido que no sólo demuestra que funcionan bien todos juntos, sino que también resalta la fuerza de cada disciplina individual. “Son aún mejores cuando se compara a unos con otros”, dice. “Aprendes a apreciar la contundencia del hip-hop cuando la comparas con la elegancia de la danza contemporánea. Es cuando te das cuenta que el baile es algo universal. Y ese es exactamente uno de los mensajes más poderosos de esta película”.

Para aunar todos estos elementos, los productores volvieron a llamar a Jamal Sims, el prolífico actor, bailarín y coreógrafo que trabajó en las tres cintas anteriores así como en el reciente remake de Footloose, the Madonna: Sticky & Sweet Tour y Hannah Montana: The Movie (Hannah Montana: La Película). Gibgot afirma: “Su trabajo con nosotros siempre ha sido impecable. Estamos muy orgullosos de ver cómo ha progresado en su profesión”.

A Sims le animaron a que exprimiera al máximo su espíritu creativo. “Una buena parte de nuestro éxito reside en introducir nuevos estilos de baile en cada película”, dice Sims. Y añade: “Scott me animó a hacer todo lo que quisiera y él se encargaría de hacerlo realidad. Quería el mayor número de estilos de baile que fuera posible y hacer que funcionaran bien juntos”.

Sims se trajo a un equipo muy variado de coreógrafos para que hiciesen realidad la ambiciosa visión de Speer, incluyendo a Chuck Maldonado, Chris Scott y Travis Wall. “El trabajo de otros coreógrafos garantiza que todos los números son únicos y originales”, dice Sims. “Por ejemplo, Chuck es un stepper e hizo Stomp The Yard 2. Nos ayudó con el final, que es una mezcla increíble de muchos estilos de baile. Chris tiene mucha experiencia en claqué y trabajó en The LDX: Travis está muy metido en el mundo de la danza contemporánea. Sus números son muy emotivos y transmiten el alma de la película”.

Wall fue elegido para coreografiar la audición de Emily para una compañía de danza contemporánea. “Sabíamos que queríamos que lo hiciera alguien muy especial”, dice Gibgot. “No se parece en nada al resto de la película y por eso Travis era el más adecuado para hacerlo”.

“Tiene una sensibilidad diferente”, dice Smith. “La formación de Kathryn McCormick es de danza contemporánea. No ha estudiado hip-hop, un estilo que tuvo mucho protagonismo en películas anteriores. Sigue habiendo mucho hip-hop en esta cinta pero al contratar a Kathryn queríamos introducir algo nuevo. Y Travis era indispensable para conseguir que funcionara”.

El dueto que interpretan Sean y Emily se parece a la historia de Romeo y Julieta. “No sólo provienen de sitios y clases sociales diferentes, también su forma de bailar es diferente”, afirma Smith. “Ryan aporta un feeling mucho más urbano mientras que el Kathryn es más lírico”.

Los coreógrafos trabajaron intensamente para crear un look y un sentimiento único en cada uno de los números de baile. “Las escenas de flash mob están diseñadas para que sean independientes”, dice Sims. “Cada una tiene su propia paleta de colores, su ubicación, su temática y su estilo musical. Son muy diferentes entre sí”.

El trepidante flash mob de Ocean Drive que abre la película se creó para atrapar el atención del público y tenerle pegado a la pantalla hasta los créditos finales. “Es la primera vez que vemos a La Peña”, dice Speer. Y añade: “Es una de las secuencias más colosales de la película. Establece de forma inmediata lo que es diferente en Step Up Revolution y transmite la idea de que esos flash mobs están teniendo un enorme impacto en la ciudad. Es una forma fantástica de empezar la historia”.

Sims dice que siempre le ha gustado que la película empiece con algo impactante. “Esa secuencia te atrapa. Seguramente era el día más caluroso que pasamos en Miami. Los chicos bailaban en la calle, encima de los coches. Las superficies estaban ardiendo. Incorporamos low riders, bailando con los coches que botaban al ritmo de la música. Había que coordinar perfectamente un montón de elementos en movimiento”.

Normalmente los flash mobs utilizan una coreografía que resulte fácil de aprender para todo el mundo, pero Sims aprovecho el enorme talento que tenía a su disposición. “Una persona normal, o incluso un bailarín normal, lo hubiera tenido muy difícil”, dice Gibgot. “Había unas 60 personas, incluyendo artistas de parkour, que añadían aún más diversión”.

Para los coreógrafos, los escenarios fueron una fuente de inspiración tan importante como la música que cuidaron hasta su más mínimo detalle. “Jamal, Travis y yo coreografíamos juntos la secuencia del museo”, dice Chris Scott. “Fue tremendamente intenso. Había gente que salía de las paredes, un ballet de fibra óptica y debíamos integrar muchos estilos diferentes. A veces la coreografía es la que transmite el concepto, pero en este caso el concepto era nuestro hilo conductor. Queríamos que el baile se convirtiera en arte, como lo que ves en un museo. Convertimos a los bailarines en maravillosas obras de arte. ¡Magia en estado puro!”

En el flash mob con temática empresarial que representa la primera protesta de La Peña, Scott creó un ballet perfectamente sincronizado en unas escaleras mecánicas interpretado por seres idénticos trajeados y encorbatados. Había decenas de bailarines así que para que funcionase tenía que estar perfectamente coordinado. “Se mezclan con la gente de negocios”, dice Smith. “Se funden con la misma masa sin rostro… hasta que empieza la actuación. Todos se parecen y se mueve de forma simultánea”.

Step Up Revolution termina con un número espectacular ambientado en un astillero, el espacio más grande en el que Sims había trabajado en toda su carrera. “Es un final grandioso”, dice. “El espacio tenía muchísimas posibilidades y queríamos aprovecharlas al máximo. Tenemos a los niños haciendo su versión de The Warriors, con mucha agresividad y bailando con elementos de atrezzo. Tenemos una rutina que va surgiendo y después algunos de los mejores trickers y b-boys (break dance). Por último, llega un precioso y sensual dueto y todos esos estilos diferentes se mezclan para formar uno solo. Al final, todo está conectado y refleja la historia de los dos protagonistas”.

Según el director, fue el número más ambicioso y arriesgado de la película. “Lo rodamos en cinco días”, dice Speer. Y añade: “Había un montón de conceptos que se funden unos con otros, sin olvidar el aspecto visual del vestuario, los efectos y todo tipo de elementos especiales. Estoy tremendamente satisfecho con el resultado”.

HECHO EN MIAMI
La película Step Up Revolution se rodó en su totalidad en las ciudades de Miami y Miami Beach aprovechando al máximo las fantásticas localizaciones del sur de Florida, desde los rascacielos ultramodernos y sus icónicas palmeras hasta los barrios étnicos y repletos de colorido, sin olvidar las tranquilas playas. “Ambientar la película en Miami fue una de las primeras decisiones que tomamos”, dice Smith. “Es una ciudad americana pero también es una ciudad muy sexy con una gran cultura de baile. Así que era el lugar perfecto”.

La zona se reconoce inmediatamente por sus glamour, su juventud y sus contrastes y transmite la esencia de la película. “’Step Up Revolution’ es una historia de amor ambientada en lo bueno y lo malo de Miami”, dice Gibgot. “Miami cuenta con una población extremadamente rica así como los con los hoteles de lujo más fabulosos del mundo. Es una ciudad americana con un estilo de vida muy envidiado, un lugar donde la gente disfruta de la riqueza y del glamour. En la película, vemos el contraste con la vida de la gente que se aloja en esos hoteles y los que viven de verdad en Miami y trabajar para ellos”.

El clima suave de Miami y la cultura al aire libre ofrecen esas grandes panorámicas que los productores querían para situar los escenarios de los flash mobs. Smith afirma: “Queríamos que Miami saliera lo más posible en la película. Construimos platós enormes donde colocamos a un montón de gente. Ya fuera en una plaza de edificios de oficina o subidos a contenedores en Ocean Drive, ensanchamos el mundo de esta película como no lo habíamos hecho nunca”.

Carlos A. Menéndez, el diseñador de producción, nació en Miami y conoce y ama su ciudad natal así que le encantó presumir de ella en Step Up Revolution. “Miami es una ciudad mágica”, afirma Menéndez. Y añade: “Su geografía es asombrosa. Está rodeada de agua. Hay un contraste muy interesante entre los sistemas de transporte y los puentes. Al Puerto de Miami llegan contenedores de todo el mundo así como cruceros que vienen y van. Y no se ven cielos como estos en ninguna parte. Las formaciones de nubles son espectaculares”.

Además tiene ese sabor latino absolutamente único, según Menéndez. “En Miami hay una gran influencia cubana. Pero también del resto del Caribe y de Sudamérica. Es un enorme crisol de culturas con una actividad musical frenética. Todas las noches hay buen música y maravillosos bailes”.

Y no hay mejor ejemplo de esto que el plató del Ricky’s Club Habanero, el antiguo club de Miami al que Sean y Eddy llevan acudiendo desde niños. “No es el tipo de sitio que encuentras en Ocean Drive”, dice Smith. “Rezuma cultura e historia. Ahí es donde han crecido estos niños y donde han desarrollado sus eclécticos gustos musicales. Está lleno de familias, de ancianos jugando al dominó, de gente tocando música por la noche. No es South Beach es la Vieja Miami”.

Menéndez dotó al plató de esos colores que caracterizan a la ciudad. “Las paredes están cubiertas con fotos e incorporamos varias capas de texturas y colores. En la parte trasera del bar hay hasta un diorama de cinco capas que representa La Habana”.

El ficticio Museo Internacional de Arte y Cultura Contemporánea se creó en un plató para acoger el ambicioso número de baile que despierta el interés de Emily por La Peña. “El plató era increíble”, dice Smith. “Teníamos una medusa gigante que desciende en medio del museo. Al levantar la cola se ve cómo se levantan los tutús de las bailarinas eléctricas. Tenemos esculturas vivientes, gente que emerge de los cuadros, y todo tipo de escenas artísticas de lo más sorprendentes”.

Para preparar el rodaje de la escena final, Menéndez construyó una maqueta a escala del astillero para que él, Speer, Simms y el cámara Karsten “Crash” Gopinath pudieran coordinar la escena antes de poner los pies en el plató. “Fue muy difícil aunar disciplinas tan diferentes: coreografía, fotografía, dirección, especialistas, parkour”, dice Menéndez. “Le dije a Jamal Sims que señalara con cinta adhesiva en la maqueta los sitios en los que iban a estar los bailarines. ¡Y los puso por todas partes!”

Cada contenedor tenía una plataforma montada y segura para los bailes. “Llegamos a esconder un trampolín en un contenedor”, explica Menéndez. “Al final lo que más me importaba era la seguridad y el baile. Esas eran las dos primeras cosas de mi lista. La tercera era mostrar las vistas más espectaculares de Miami. La disposición de los ordenadores era crucial. Tenían que encuadrar el centro de Miami y Miami Beach como telón de fondo”.

El diseñador también tuvo que tener en cuenta que las cámaras de 3D tienen elementos añadidos que es necesario ocultar. “Crash tiene un estilo muy personal de iluminación. Es fantástico”, dice. “Yo tengo un estilo de diseño definido. Lo trabajamos todos juntos. Había cámaras 3D con un montón de elementos, algo muy diferente a una película normal. Y me pasaba el tiempo intentando ocultarlos”.

Speer no había rodado nunca en 3D y está muy agradecido a Karsten y a Nick Brown, el estereógrafo de la película, por la ayuda que le prestaron. “Tuve que aprender a rodar de una forma diferente al 2D convencional”, dice. “Pero tuve la suerte de contar con un equipo fantástico”.

El baile está hecho para el 3D, dice Brown, y los realizadores pudieron sacar el máximo provecho a ese efecto con un trabajo de cámara muy innovador. “Scott y Crash se mostraron muy abiertos a probar cosas nuevas y a rodar de forma diferente. Logramos crear volumen y profundidad sin que resultara molesto para los espectadores.

“Preparamos planos que aprovecharan al máximo la tecnología 3D”, añade. “No se utiliza para hacer efectos de gags, como una mano pegada delante de la pantalla. Creamos momentos muy, pero que muy buenos. Los coreógrafos tenían que crear bailes que tuvieran varias capas, para que lográramos un máximo de profundidad en el plano. Pero básicamente, ellos coreografiaban el número y nosotros imaginábamos la mejor forma de capturarlo en 3D utilizando las posiciones y los movimientos de las cámaras”.

A Gibgot le gustó muchísimo cómo quedaban los bailes en la pantalla. “Nunca creí que el baile quedara tan bien en 3D”, afirma. “Pudimos coger momentos concretos de la coreografía y utilizar el 3D y los bailarines para sublimar el efecto. ¡Está claro que es una experiencia maravillosa para los espectadoras!”

A pesar de que ésta es su cuarta entrega de Step Up, Gibgot no se cansa nunca de decir que el compromiso y la capacidad de resistencia de los intérpretes es lo que hacen posible estas películas. “Los bailarines son con diferencia la gente que trabajar más duro en este sector”, dice Gibgot. “Son una de las razones por las que me gusta hacer estas películas. No ganan mucho dinero, lo hacen porque les apasiona y no se detienen ante nada. Les gusta tanto lo que hacen que acuden al trabajo con un enorme entusiasmo. No importa lo que tengan que hacer, y lo cierto es que les pedimos cosas muy difíciles. De hecho, cuando las cámaras se paran, ellos siguen bailando. ¡No pueden parar!”

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