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Mi amigo tiró el coche de hierro y plástico lo más alto posible. El coche cayó con una fuerza brutal sobre mi cabeza y me hizo una pequeña brecha. Éramos niños y obviamente se hicieron cargo los padres. Comenzaron a hablarlo tranquilamente, pero… Lo siguiente que recuerdo es a mis padres y los suyos en su casa, discutiendo el tema en el comedor. Los hombres estaban tomando whisky en el sofá argumentando que los niños hacen cosas de niños, las madres discutiendo a gritos sobre las repercusiones trascendentales de una acción sobre el resto de la vida. Yo estaba jugando con mi amigo, lo habíamos olvidado todo incluso antes de que pasase.

Ese es el resumen de “Un Dios Salvaje” aplicado a la vida real, pues la mayoría de nosotros hemos pasado por situaciones similares como niños, y seguro que algún que otro lector como padre también lo ha vivido.

Sólo que en esta ocasión son Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz y John C. Reilly los padres implicados. A uno de los niños le había roto el otro un par de dientes en una discusión, y los “mayores” habían decidido reunirse para hablar el tema y escribir una nota declaratoria sobre lo sucedido. Todo muy diplomático, muy correcto, con una gran amabilidad por parte de todos los responsables y ganas de llegar a un consenso pacífico.

Una hora y cuarto más tarde podemos ver a los personajes totalmente desconocidos sin haber cambiado prácticamente de escenario. Vemos bolsos lanzados por el suelo, un comedor recién limpiado de vómitos, gente llorando, gente borrachísima, gritos, risas y un móvil que no para de sonar.

Claro que lo importante es el entreacto, todo lo que pasa entre inicio y final. Roman Polanski no sólo sabe cómo reflejar y manejar la personalidad de sus personajes, sino que los sabe llevar al máximo sin tener que salir de un comedor.

Estamos ante un escenario limitado, apenas con 4 partes diferenciadas: un comedor, que es donde principalmente transcurre la acción, el baño y la cocina, los únicos lugares donde las parejas están por un momento a solas, y el pasillo hacia el ascensor, donde los visitantes intentan varias veces, de forma infructuosa salir de esta situación.

Es también la adaptación de una obra teatral de mucho éxito, y Polanski no duda en utilizar las mismas separaciones en la trama, tenemos prólogo y epílogo, tenemos acto, entreacto y acto final. Curiosamente no tenemos ni un inicio ni un final de historia.

Y es que los sucesos en la vida, los que te suceden a diario, en realidad no tienen inicio ni final. Siempre comienza por miles de factores anteriores que han desembocado a la situación presente, mientras que nada termina definitivamente, pues suele tener consecuencias, aunque sea en el recuerdo de quien las experimenta.

Un Dios Salvaje es una gran comedia, tiene buenos trazos de drama y de ironía, filosóficamente peca de pedantería, lo que enrevesa un poco los diálogos de los actores, pero todo lo sucedido es lógico, impredecible e inevitable. Los actores, por supuesto, son de tal nivel que clavan sus actuaciones, teniéndose que enfrentar a una clara evolución interpretativa de cada uno en muy poco tiempo, sin traicionar con ella la esencia personal que transmitir. Y Polanski, pues lo ha vuelto a conseguir.

Lo mejor: La evolución de los personajes permite situaciones muy cómicas y sorprendentes, sin perder por ello su naturalidad.

Lo peor: La filosofía presente en muchos diálogos los complica en sobre exceso

Valoración: 7,5

Alternativas: “Oscar“, con Sylvester Stallone, puede considerarse una blasfemia como alternativa en cuanto a nivel de comedia negra, pero lo cierto es que transmite de la misma forma una esencia de arte teatral en el transcurso de la película y, aunque su enredo cómico es mayor, entretiene tanto a pequeños como a adultos.

Nota final: Mis padres siguen siendo amigos de los padres de mi amigo. Y yo de mi amigo. Y de sus hermanas. Hace unas pocas horas ha nacido un nuevo pequeño bebé, hijo de una de las hermanas, que jugará, que se peleará y cuyos padres tendrán que discutir sobre las acciones de los niños y sobre la vida. Esta crítica está dedicada a ti Dennis, bienvenido!

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