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Super 8 ha sido una gran decepción. Lo decimos nada más empezar la crítica para que no hayan malentendidos. Antes de visionar una película le damos la “oportunidad cero”, que consiste en no dejarse influenciar ni por crítica profesional ni por comentarios personales. No siempre coincidimos con los primeros, pero lo cierto es que son los segundos los que casi nunca se equivocan.

Super 8 no ha gustado a la gran mayoría de espectadores, en primer lugar porque los títulos palomiteros suelen dejar una sensación difícil de remediar de vacío artístico, pero para compensarlo utilizan sobreabundancia de explosiones, efectos especiales y ritmos intensos de acción. La película de J.J. Abrams sin embargo no tiene apenas de esto último. Pero sigue siendo un cine palomitero…

El principal problema que le vemos es doble. Por un lado la excesiva expectación levantada con la gigantesca campaña publicitaria que sólo Steven Spielberg es capaz de llevar a cabo, junto a la acertada visión marketingniana de Abrams como ha demostrado con sus anteriores trabajos. Pero por otro lado es que el ejercicio de nostalgia se nos queda lejano y sin sentido a espectadores algo más jóvenes, que no por ello menos exigentes. Todo lo contrario. Para ver un ejemplo, “Déjame entrar”… da igual la versión.

Me explico. Déjame entrar no es más que una historia de amor infantil con trasfondo sobrenatural de acompañante. Y está desarrollada a la perfección. Es una película que nos ha encantado, os recomendamos encarecidamente la crítica que le ofrecimos hace un tiempo.

Super 8, por su parte, no es una historia de alienígenas como sí lo fue ET, tampoco de aventuras como sí lo fue Los Goonies. Ambas están homenajeadas en Super 8, pero no las iguala ni de lejos. Este film es tan sólo un drama humano, o interplanetario si nos ponemos, en el que se narra la superación vital de un padre y su hijo respecto a la muerte reciente de la madre. En medio de este dramático desarrollo, un ser de otro planeta consigue liberarse de sus captores y comienza a fabricarse una nave de regreso a su hogar. Los militares humanos intentan detenerlo y el ser extraterrestre se carga a todo el que se pone por delante, pero eso nos da igual. Porque en realidad nos importa cómo el joven Joe se enamora de la hija del trabajador que estuvo borracho el día que murió su madre, quien tuvo que sustituirlo, haciendo el destino que fuera ella quien muriese y no él. La intensa amistad entre los niños, provoca el enfado de ambos padres que les prohíben verse. Al menos aquí son más responsables y no se suicidan, pero es una historia de Romeo y Julieta en toda regla.

Pongamos que el alien no existe, ni Spielberg produce la película. Tendríamos un drama familiar aderezado con toques de humor y la aventura que puede suponer para unos niños crear una película casera sobre zombies con una cámara que graba en super 8. Un peliculón!! Pero le pones un alienígena ¿y qué consigues? Una recaudación en taquilla suficiente para alimentar a varias familias de por vida y una producción cinematográfica sin sentido, escudada en un falso homenaje a los films de los 80 a los que no consigue llegar ni a la suela de los zapatos.

No hay demasiados efectos especiales. Los que hay, desde luego, son una absoluta barbaridad en cuanto a calidad gráfica y sonora. El monstruo es perfecto, no le falta de nada y posiblemente será una de las creaciones alienígenas más trabajada de la historia del cine (quitando sagas interestelares tipo Avatar). Y el accidente de tren es tan impactante y sorprendente que la película ya gana varios enteros sólo por su presencia y el esmero puesto en su desarrollo. Un descarrilamiento difícil de superar.

Si bajáis un poquito la pantalla podréis ver que la puntuación del film es de 7 sobre 10. Hemos comenzado la crítica diciendo que Super 8 ha sido una decepción. Sin embargo, eso no quita para que tenga varios aspectos notables. Los anteriormente mencionados del alien y el tren son los que secundan el género de ciencia ficción por el que se ha vendido la película, ya que en ningún momento hablaron de drama.

Pero si Super 8 es digna de ser considerada para invertir tiempo de nuestra vida es por la estupenda actuación de sus pequeños protagonistas. No vamos aquí a quitar mérito a la labor de dirección de Abrams, quien seguro que ha aportado toda su profesionalidad para conseguir sacar todo el talento de estos niños. No obstante, el talento no se genera, se lleva dentro y es necesario contar con él si alguien quiere poder esculpirlo.
Elle Fanning supera a todos con creces, hace una actuación perfecta, con diferentes niveles de tensión y subniveles metanarrativos. Es de las mejores actrices que han podido disfrutarse en la gran pantalla este año.
Joel Courtney hace un trabajo estupendo como protagonista del film. Capaz de interpretar varios registros y transmitir personalidad, es un actor estrella para el papel de niño responsable a la vez que aventurero. Es quien más homenajea al cine de los 80, por desarrollar un papel típico de la década sin dejarse influenciar por estilos ni ademanes actuales.

El resto del equipo, formidable. Riley Griffiths, director del film independiente que hacen es gracioso a más no poder. Gabriel Basso el detective protagonista emula a los actores de poco cerebro con más credibilidad que ellos mismos. Ryan Lee, amante de los explosivos, como bien indica un compañero suyo, tiene una obsesión por los petardos preocupante, pero es el más gracioso del grupo y quien más sonrisas, cuando no carcajadas, sacará a los espectadores.

De hecho, si esperáis los créditos finales, podréis ver la película que están rodando a lo largo de Super 8, un corto independiente sobre una epidemia zombie que debe investigar un detective privado. Y tiene muchísima calidad… ¡qué leches! En Estrenos Cinema haremos una reseña del cortometraje, se lo merece.
Pero Super 8, lamentamos decir que no vamos a revisionarla. Sus actores son de un nivel pocas veces visto y los escasísimos elementos de ciencia ficción también son insuperables, no obstante no tiene retazos aventureros y es básicamente un drama que busca en demasiadas ocasiones la lágrima fácil en los momentos de mayor tensión. Como drama no está mal. Como cine fantástico es, lo dicho, una decepción.

Valoración: 7/10

Lo mejor: Los actores, pocas veces se han visto registros tan profesionales a tan corta edad. Los efectos especiales son una pasada.

Lo peor: La historia es un drama más que explotado que utiliza como excusa el elemento fantástico para ganar audiencia. Bochornoso.

Alternativas: Cine de ciencia ficción con trasfondo es District 9, dramas con tintes fantásticos hay muchos, Star Wars por ejemplo, empieza con una historia de amor entre una pareja, a la que el miedo termina destruyendo, Avatar es una lucha por los principios éticos del respeto a las tribus autóctonas y a la Naturaleza, etc.
Fuentes gráficas: póster de IMP Awards

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