Compartir



Lo han vuelto a hacer. Una despedida, esta vez improvisada, toda la tropa reunida, un entorno extraño… O dicho de la misma manera, mismo director, mismos actores, misma trama argumental y, sorprendentemente, lo han vuelto a hacer. Resacón 2. ¡Ahora en Tailandia! es un completo éxito cinematográfico para espectadores y para crítica, a pesar del reto de superar una original primera parte.

Esta vez se casa Stu (Ed Helms), con una asiática, lo que lleva a todo el grupo a viajar hasta un apartado resort en Tailandia de estilo paradisíaco. El novio, aún impresionado por lo sucedido en Las Vegas, decide que no haya despedida de soltero, pero los amigos lo celebran igualmente aunque sea con unas inocentes cervezas en una hoguera frente a la playa. La siguiente escena es de Phil (Bradley Cooper) con una resaca de miedo, Alan (Zach Galifianaki) con la cabeza rapada y Stu con un tatuaje en medio de la cara, todos ellos en un hotel de mala muerte en pleno Bangkok, con un mono camello de acompañante y un dedo del hermano de la novia, Teddy (Mason Lee) en una cubitera derretida. De lo que ha pasado, nadie recuerda nada…



Si la trama es idéntica a salvo del escenario, esta vez mucho más desconocido y extraño que Las Vegas, el transcurso de los acontecimientos es más bestia. Es una segunda parte y el caso es exagerar todo respecto a la original. Disturbios en un barrio pobre, tatuajes de dudoso origen, prostitutas de dudoso género, traficantes, persecuciones en coche, tiroteos… Resacón 2 lo tiene todo y a lo bestia, excepto la frescura y originalidad de la primera.

Si bien, poco pueden hacer los protagonistas, que más que libre albedrío, esta vez se ven arrastrados por unos hechos que aúnan conspiraciones de mafias internacionales y escándalos bochornosos e inolvidables, mientras a pocas millas de distancia se está celebrando una de las más estrictas y preciosas bodas al estilo tailandés.

Doug (Justin Bartha) esta vez deja el papel de novio para ser el topo de los desaparecidos en medio de todos los invitados y calmar en la medida de lo posible los nervios. El resto del metraje lo soporta el trío protagonista que repite papeles.

Cooper representa mayor realismo esta vez, ante una situación grave. Aún siendo todavía el más gamberro de los tres y reírse del lado más serio de la vida, esta vez es consciente de que se han metido en un buen lío e intenta solventarlo lo mejor posible. Zach representa un papel cada vez más esquizofrénico y paranoico, que es representado al espectador mediante una meditación monacal en medio del film, mostrando los pensamientos y aventuras del protagonista como las de unos jóvenes amiguetes sin malicia. Pero en realidad, la irreal visión de lo que le rodea convierte a Zach en un personaje incómodo a la vez que atrayente. Helms, por su parte, cobra en esta ocasión mucho más protagonismo al ser el novio de la boda y su papel, obviamente, está enjuagado con las más desagradables y vergonzosas actividades, muy a su pesar. Parte dulce, parte vergonzosa y totalmente creíble, se puede decir que el actor cumple con el mayor papel de su vida y sorprende a todos con una interpretación digna de honores.

Les acompañan Chow (Ken Jeong), el lunático mafioso de la primera parte, el mencionado Lee en un papel bastante secundario, pero objetivo principal del trío resacoso, que lo busca desesperadamente y Paul Giamatti en una intervención especial como Kingsley, un mafioso peligroso que pone en serios aprietos a todo el grupo.

Junto a la excelente interpretación de los actores y las divertidas secuencias mediante las que pueden recordar lo sucedido, cabe destacar la excelente fotografía de Tailandia que se ha realizado en el film. Una gran labor la de los responsables de Fotografía y sets de Decorados. Pero muy especial mención debe dedicarse a Todd Phillips que consigue, una vez más, descojonarnos innumerables veces con una situación de partida similar a su primer Resacón, esta vez con el reto que supone hacer una segunda parte que guste a todo el mundo.



Algunos dirán que prefieren la primera parte por su frescura y originalidad, otros que la segunda parte es más bestia y realista. Todos tienen razón, ambas son obras de culto a tener en propiedad por parte de cualquier gamberro amante de las despedidas de soltero o soltera. Cada una debe ser valorada como pieza única en un sector de entretenimiento abarrotado de repeticiones insulsas y sagas sin sentido. Para un servidor ojalá los Resacones de Phillips y compañía den para mucho y conformen toda una saga de despropósitos. ¡Viva Tailandia! ¡Viva Las Vegas! ¡Vivan los Resacones!

Valoración: 8/10

Lo mejor: Sin duda las fotos que resumen todo lo acontecido, pero cinematográficamente hablando, las escenas de reconstrucción mental no tienen pérdida, sobre todo en el caso de la fiesta en el salón de striptease.

Lo peor: Pierde frescura y originalidad respecto a la primera, pues los tramos argumentales son idénticos.

Alternativas: En cuestión de despedidas salvajes, Very Bad Things es una pieza de culto. A Zach Galifianakis se le puede ver recientemente en “Salidos de cuentas”, del mismo director que ambos Resacones.

Tweet

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here