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Gianni y sus mujeres: Crítica

Gianni es un hombre que ha sido prejubilado por su empresa. Con 50 años se encuentra joven anímicamente aunque no tanto físicamente, pero sus días están abocados a hacer de amo de casa para su hija y su novio, al que dejará después de los exámenes para que no se le acumule todo, y de su distante esposa con la que no duerme en la misma cama desde hace tiempo.

Su amigo Alfonso, de la misma edad, le confiesa que lo que debe hacer, como él y el resto de los hombres de cincuenta años, es encontrar una amante con la que satisfacer todas sus necesidades. Junto a las disparatadas ocurrencias de su salidorro amigo y las absorbentes necesidades de su madre y sus amigas, Gianni ocupa todo su tiempo persiguiendo mujeres increíbles con poco acierto e intentando no terminar convertido en un hombre mayor más caminando sin rumbo por la calle.

El propio Gianni Di Gregorio dirige y protagoniza “Gianni y sus mujeres”, igual que hiciera con “Vacaciones en Ferragosto” allá por 2008. Con una visión propia de la jubilación y de las mujeres en general, Gianni revive su pasado con encuentros con chicas que conoció en su juventud, con jovencitas que acceden a comer con él y su amigo Alfonso, o con su primer amor de tiempos adolescentes. Con más o menos acierto, todos sus intentos amorosos terminan en desastre o fracaso, y mientras el espectador disfruta viendo cómo alguna cita se queda dormida en el sofá, otra le llama “abuelo” o algún intento de relaciones sexuales termina incluso en accidente automovilístico, Gianni se hunde más y más en lo que quiere evitar a toda costa, la vejez. Si bien, su espíritu de lucha será inquebrantable y, ya sea a la ayudante de su madre o a la preciosa vecina a la que le saca el perro y compra fruta, Gianni seguirá intentando conquistar sus corazones.



El director nos ofrece en menos de hora y media un ritmo lento, como el del propio protagonista, que resulta ineficaz para alcanzar la veloz juventud, sobre todo femenina, que le pasa a su alrededor. Escenas largas, sin diálogo, son capaces de transmitir los pensamientos del propio protagonista, identificando al espectador con la frustración que aquél siente en cada uno de sus intentos amorosos.



A pesar del ritmo pausado, “Gianni y sus mujeres” se disfruta de principio a fin. No tiene principio ni tampoco un final, su historia, sencillamente, es la de un hombre de 50 años que persigue sueños con curvas y pintalabios, antes de que sean demasiado inalcanzables para él.

Que Gianni sabe lo que quiere expresar como director es obvio, y como protagonista principal le es sencillo realizarlo, y lo hace de forma estupenda. En el terreno femenino, se ha rodeado de bellezas como Elisabetta Piccolomini, Valeria Cavalli, Kristina Cepraga, Aylin Prandi, Laura Squizzato. Con ninguna consigue más que una caricia o beso en la mejilla, pero su presencia y actitud siempre elegante, agradable y a la vez esquiva, las hacen inigualables individualmente y todo un retrato de la feminidad italiana de forma general.

Los hombres, sin embargo, son personificados como poco más que fracasados. Michaelangelo, “Michi” (Michelangelo Ciminale), el novio de Teresa (Teresa di Gregorio), está siempre discutiendo con ella y no sabe, aunque se imagina, que pronto lo dejará. Pasa sus ratos libres con Gianni pues considera inútil la búsqueda de trabajo en una época en la que no hay trabajo para nadie. Alfonso (Alfonso Santagata), abogado, cuenta a Gianni sus aventuras amorosas con relativa poesía e intenta, junto con su amigo, encandilar a todas las bellezas que se les cruzan, desde sus propias clientas hasta camareras de un pub. Finalmente le reconoce a Gianni que si no es posible conquistar el amor de una mujer, siempre quedará el dinero para ayudar a contratar los servicios de una profesional. El resto de hombres que aparecen en el film y que son mayores de 50 años, pasean por los parques con perros, se sientan interminables horas en la calle con otros como ellos o matan el tiempo con las más absurdas actividades. Los menores de 50 años, con excepción de Michi, siempre tienen, a ojos de Gianni, éxito con las mujeres, están haciendo ejercicio para mejorar su cuerpo o disfrutan de una buena fiesta acompañados de las mujeres más bellas.



Es la personal visión de Gianni y la general necesidad de los hombres, que independientemente de cualquier edad, siempre persiguen monumentos con forma femenina a veces con éxito, otras veces sin él, pero que siempre estarán en sus pensamientos.

Valoración: 6,5/10

Lo mejor: Las absurdas escenas en las que Gianni acaba metido cuando busca conquistar una mujer, por voluntad propia o por convencimiento de su amigo.

Lo peor: El fracaso continuado del protagonista no permite un desarrollo más complejo de la trama, más allá del intento-desilusión continuado.

Alternativas: El propio director realizó otra comedia en 2008 llamada “Vacaciones en Ferragosto”; si buscas otra visión del amor entre personas mayores no te pierdas “Tres veces 20 años”.

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