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Templario (IronClad)

Esta crítica no habría sido posible sin la ayuda de DeAPlaneta. ¡Muchas gracias!


Juan de Inglaterra se ganó la enemistad de los Barones por varios motivos, entre ellos su ineptitud militar que le llevó a demasiadas derrotas contra Francia, su abuso económico a base de impuestos engrandecidos a los aldeanos y su libertinaje sexual con todas las mujeres del Reino. La situación política llevada a una crisis extrema desembocó en una Carta Magna, por la que aceptaba la libertad del pueblo para actuar y rechazaba de esta forma el poder absoluto de la monarquía.

Esto es lo que cuenta la Historia y el principio de Templario, pero lo que sucede a continuación es narrado por Marshall, un templario atormentado por las atrocidades vividas durante las Cruzadas, que está a punto de ser licenciado de la Orden.

Templario

En la película, basada por tanto en hechos reales, el Rey Juan convence a cambio de favores políticos a unos mercenarios daneses para reconquistar el país, dado que rechaza la Carta Magna y el Papa la ha impugnado, por lo que cree actuar bajo la aprobación de Dios y que es su derecho reinar sobre Inglaterra.

En el otro bando, el barón Albany, unos compañeros-mercenarios, su escudero y Marshall se dirigen hacia el castillo de Rochester, punto estratégico que permite a su dueño dominar el comercio de todo el Sur de Inglaterra.

Atrincherados en el castillo, Marshall y los demás, junto a un ejército de menos de 20 hombres, resisten las constantes embestidas y estrategias fallidas del rey Juan y sus soldados. A esta situación se une una más sentimental, existencial y personal del propio templario, que empieza a sentir una irresistible atracción hacia Isabel, la hermosa señora del castillo y esposa de Reginald de Cornhill, señor de Rochester.

Templario

Jonathan English nos trae con “Templario”, una narración de la historia, de la forma más cruel posible. Los hechos acaecidos antes y durante la batalla de Rochester son espeluznantes, pero la forma de narrarlos lo es aún más. Corre el año 1215 y los ataques entre ejércitos son a base de espadas, hachas, vinagre ardiendo y lanzamiento de rocas. Además de esta brutalidad en el combate, English rechaza optar por una coreografía completa y organizada, sino que ha escogido mostrar movimientos de forma rápida y centrar la atención en los golpes. Al principio es impactante, pero luego ya es corriente ver en una pelea el desmembramiento de una persona, las salpicaduras de sangre, ¡incluso en alguna escena se llega a ver parte del hueso de alguna extremidad!

“Templario” es dura, cruel y explícita. Si tienen que cortarle la lengua en una tortura a un pobre abad, lo hacen mostrando en primer plano el corte ensangrentado del músculo en contacto con un oxidado filo. Y, a pesar de ello, no es para nada desagradable. Por supuesto que causa una fuerte sensación la contínua desmembración de cuerpos humanos a lo largo del film, pero la escenografía y el ambiente, ayudado fuertemente por la fotografía, trasladan al espectador la sensación de suciedad, barbarie y gran crueldad que rodea a todo cuanto acontece en la Edad Media y lo acepta como inevitable.

Por si fuera poco, English cuenta con la ayuda de actores de gran reconocimiento profesional, empezando con James Purefoy en actitud chulesca a la par que depresiva como protagonista del film, seguido por el incombustible Paul Giamatti en el gran papel de malvado rey Juan que lo borda e impide que lo puedan mejorar, y acompañados de Jason Flemyng, Brian Cox o Dereck Jacobi, entre otros. En la parte femenina, destaca Kate Mara como Lady Isabel, la joven señora que enciende la pasión del templario y que proporciona el elemento romántico de la película.

El debate entre el amor por la dama y sus votos con la Orden de los Templarios, será un tema controvertido para todos los seguidores de las andanzas de estos guerreros hombres de fe, dada la, en teoría, inquebrantable voluntad de los mismos, hacia su deber con Dios y con la Orden, que incluye desde luego alejarse de las mujeres a quienes no deben ni mirar bajo pena de caer en pecado.

Para otra parte del público, sin embargo, será el contrapunto a tanta barbarie escenográfica que irá sucediéndose a medida que pasan las semanas mientras los resistentes de Rochester sufren los ataques del rey Juan y las penurias del asedio al castillo. Aunque, para los amantes de la acción sin pausas, estos espacios de relación íntima entre templario y dama pueden resultar tediosos e innecesarios.

La película transcurre bajo una paleta de colores fríos, grisáceos y levemente quemados, reforzando así la sensación de podredumbre, miseria y falta de esperanza que esta época histórica pareció ejecutar sobre los habitantes que la experimentaron.

Los efectos especiales, por otra parte, son espectaculares, acompañan al realismo que engloba a todo el film y lo hacen de forma inmejorable, no sólo en la violencia de los mismos, sino en la credibilidad y realismo que muestran.

Templario

“Templario” es un real y violento retrato del último intento de “Juan sin Tierra” de reconquistar lo que Dios le otorgó por nacimiento, pero también es una excelente narración del enfrentamiento filosófico que generó el ataque a la Monarquía Absolutista y su consecuente crisis política para Inglaterra, como más tarde sería para el resto de países con revoluciones propias. Pero “Templario” es, sobre todo, una de las mejores películas medievales que se ha hecho.

Valoración: 7/10

Lo mejor: La crueldad visual y narrativa del film, impactante a la vez que adictiva.

Lo peor: La escenografía de las batallas y su falta de continuidad más relajada, así como los excesivos clímax que la relación sentimental entre el templario y la señora desarrollan.

Alternativas: Ya en 300 asistimos boquiabiertos a una quemadísima película de Zack Snyder en toda una oda a la resistencia ateniense contra los persas. El Señor de los Anillos es, de hecho, el punto de referencia actual para la conquista de un castillo y su consecuente defensa, aunque la representación de la obra de Tolkien cuenta con elementos de fantasía que le ayudan en su desarrollo. Pero curiosamente, las películas que más trae al recuerdo “Templario”, son las ochenteras medievales, como Willow (1988), cuyo combate en el castillo presenta una decoración tan similar, que parece que ambas hayan transcurrido en el mismo lugar o Excalibur (1981), por su crudeza narrativa y su base filosófica.

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