Compartir

El Cisne Negro - Crítica
“El Cisne Negro” ha sido considerada una de las mejores películas del año y su actriz protagonista, una de las mejores intérpretes, los muchos galardones y la aceptación general del público así lo demuestran.

Sin embargo, la película sigue teniendo un problema básico, tanto para quienes la quieren ver, como incluso para aquellos que ya la han visto. Y es, ¿de qué demonios se habla en la película? No es que estemos ante una Origen (Inception), ni siquiera ante un thriller de la altura de El Club de la Lucha y la dualidad interna que presenta. Es, sencillamente, que en “El Cisne Negro” se habla de muchas cosas. Es, sencillamente, un nuevo film del gran Darren Aronofsky.

– En “El Cisne Negro” se habla de ballet. Nina (Natalie Portman) es una joven bailarina que está a punto de saborear el estrellato sustituyendo a Beth (Wynona Ryder), la bailarina más valorada del momento, que debe retirarse para dejar paso a profesionales más jóvenes, más agiles y con más futuro por delante que ella.

Los amantes del ballet verán fielmente retratados los pasos y movimientos típicos de este arte por mediación de los integrantes de la escuela de danza. Aún así, deben saber que las escenas propias de ballet son escasas y están marcadas por conceptos argumentales. Lo que debe quedar claro es que NO es una película de ballet ni sobre ballet.

– Se habla de un cuento. “El lago de los cisnes” narra la historia de un precioso cisne que encierra a una princesa en su interior. Sólo el amor puede romper el hechizo que la mantiene prisionera y un apuesto príncipe así parece que lo conseguirá. Pero la llegada de un cisne negro confunde al joven y se deja llevar por el deseo. El cisne blanco, desconsolado, se suicida.

Como indica el director de la escuela de danza del film, Thomas Leroy (Vincent Cassel), “El lago de los cisnes” se ha representado hasta la saciedad, pero en “El Cisne Negro” se apuesta por ella con una peculiariad: el cisne blanco y el cisne negro lo representarán la misma bailarina.

– Se habla de la persona y su dualidad interior. Darren Aronofsky ya centró su anterior film, “El luchador”, en una sola persona, la de un profesional en horas bajas, que circula de cuadrilátero en cuarilátero, compitiendo en combates cada vez de menor nivel. En “El Cisne Negro” aparentemente es la situación contraria. Del duro Mickey Rourke pasamos a una frágil Natalie Portman, joven y con toda una carrera de éxitos por delante. Pero esta diferencia es, como se ha dicho, “aparente”, pues hay más similitudes entre los dos films de lo que a priori podría parecer, pues ambos tratan de la persona como individuo y de sus luchas interiores.

Nina es el Cisne Blanco toda ella. Es perfecta en ética y en ballet. Es pura, virginal, inocente, bondad en sí misma. Vive bajo la sobreprotección de su madre (Barbara Hershey), una frustrada ex-bailarina que tuvo que apartar a un lado su vocación por quedarse embarazada de Nina. La estricta vigilancia a la que somete a la joven le anula cualquier atisbo de intimidad, por no hablar de la imposibilidad de tener amigas o novios.

Pero de nuevo el director de la obra de ballet, a quien también podemos considerar nuestro guía narrativo en el film, le explica a Nina que la perfección no es no cometer ningún fallo, sino dejarse llevar, hacer florecer el instinto, tocar lo prohibido, ser el Cisne Negro, no por voluntad, sino involuntariamente.


– Se habla de trabajo. Hasta ahora lo descrito sobre el film no superaría en originalidad a una película de lucha de brokers en Wall Street. Pero lejos de esta apariencia,”El Cisne Negro” va más allá”. Mucho más. No obstante, la base del trabajo duro como requisito para triunfar se palpa desde la primera escena y, con ella, la rivalidad.

Lily (Mila Kunis) es una nueva bailarina que llega como sustituta de una compañera. Su atrevimiento y sensualidad la conforman como intérprete perfecta del Cisne Negro. Por suerte para Nina, en esta obra Cisne Blanco y Negro son interpretados por la misma persona, pero no debe encantarse o su papel se lo darán a su compañera-rival-¿amiga?

– Se habla de sexo. Lily y Nina inician una amistad que permite a la joven estrella experimentar nuevos entornos y sensaciones. Entre ellos el sexo, pues Lily, junto a algunas directrices del director Thomas, fomenta el despertar sexual de Nina. Primero en varios intentos de masturbación tan intensos como embarazosos. Y más adelante a través de la escena lésbica más tórrida jamás vista en una superproducción de Hollywood.


– Se habla de trastornos físicos y psicológicos. Como hemos dicho, “El Cisne Negro” no es una película al uso sobre dilemas morales y profesionales. Nina sufre gravemente de anorexia con ciertos ataques bulímicos, un estado desgraciadamente relacionado a menudo con profesionales que requieren delgadez extrema para desarrollar su trabajo como sucede con el ballet. Natalie Portman adelgazó 17 kilos para el papel y aparece casi desconocida embutida en tutú o en ropa de calle, no importa.


Un efecto que podría considerarse beneficioso de la anorexia es la segregación de cierto líquido que permite unos resultados físicos por encima de la media en cualquier tipo de deporte. En contrapartida, este líquido “desperdiciado” de este modo acelera un desgaste cerebral constante que puede terminar siendo mortal. En ocasiones, a algunos enfermos puede provocar alucinaciones y distorsión de la realidad, como es el famoso ejemplo de una delgadísima chica mirándose en un espejo donde aparece una figura obesa.

Provocada por ella o como causa de la misma, lo cierto es que Nina además sufre de otro trastorno si cabe más grave todavía y que poca gente habrá visto en persona: la psicosis. Es conocida como la enfermedad de enfermedades o la fiebre de enfermedades, entre otros curiosos términos. La psicosis provoca en el individuo una alteración de su percepción, concibiendo el entorno de forma distinta a como es. Esto puede suceder en forma de alucinaciones directamente o mediante malinterpretaciones de la realidad.

La madre de Nina parece ser consciente de esta enfermedad de su hija, o al menos de que necesita vigilancia constante, lo que explicaría mejor la sobreprotección hacia ella, hasta el punto de dormir en una silla mientras la observa. Sin embargo, el conservadurismo de la madre parece haber evitado la medicina moderna a base de fármacos u otro tipo de tratamientos. A falta de una mejor defensa, algunos enfermos de psicosis se autolesionan, incluso inconscientemente, con el fin de mantener su mente en la realidad.

La sufrida mujer, en lugar de ayudar a la joven, empeora su situación condenando sus propias autolesiones e impidiendo que se las realice. Nina tiene la manía de rascarse fuertemente la piel, últimamente la espalda. Su madre, sabedora de esta situación, corta las uñas de su hija al raso, impidiéndole rascarse y acrecentando, involuntariamente, su enfermedad.

– Se habla de la perfección. Finalmente, Nina se encuentra ante una situación complicada. El papel de su vida es suyo siempre que cumpla la condición de ser un perfecto Cisne Negro, pero para ello debe desdoblar su propia personalidad. No sirve sólo con bailar como el Cisne Negro, debe saber lo que siente, lo que le motiva, lo que le induce a moverse de esa manera. Por tercera y última vez, vamos a recuperar las palabras del director Thomas, quien explica a Nina cómo conseguirlo: “Los únicos límites que te impiden llegar a la perfección son los que tú misma te impones”.

Es Nina la que se autolimita, apoyada en su estricta madre, para seguir siendo perfecta, pura y virginal. Pero ya sea por la motivación de Lily como rival o por su ayuda como amiga, Nina experimentará todo lo que para ella hasta entonces estaba prohibido. Podrá sentir cosas nuevas, explorar su cuerpo y el de los demás, dejarse llevar y así, empezará a convertirse en un ser de ensueño.

Nota que la piel se le eriza, las rascaduras de su espalda se tornan incomprensibles con sus uñas cortadas, empieza a notar cambios físicos palpables. Nina sufre una transformación. Se está convirtiendo en el Cisne Negro. Y debe decidir, entre seguir siendo sólo el Cisne Blanco, o ser perfecta.

Valoración: 9,5/10

Lo mejor: La interpretación de Portman es increíble, la puesta en escena es inmejorable y los simbolismos y metáforas una auténtica obra de arte.

Lo peor: El movimiento de la cámara con el fin de lograr una introspección llega a ser molesto en ocasiones.

Alternativas: La obra de Aronofsky, sobre todo “El luchador”, es otra historia de interesante personalidad contra un mundo que le es hostil, siendo el principal enemigo uno mismo. Si nos servimos del ballet como referencia, “Billy Elliot” es una obra elogiada por la crítica y parodiada por Los Simpson, lo que en ocasiones es aún más motivo de elogio.

Tweet

2 COMENTARIOS

  1. Excelentísima crítica! A mí me ha gustado mucho sobretodo porque lo que otros le criticaron: cómo logra manipular al espectador para sentir lo que la protagonista. Es un film que me ha aterrorizado por momentos, aungustiado por otros más de lo que lo ha logrado un film del género de terror por ejemplo. Hiper recomendable!

  2. Muchas gracias Pabela por tu aporte. Me alegro que te haya gustado la crítica, ha sido una de las realizadas con más cuidado y esmero, pues la película se lo merece.

    Efectivamente, al principio consideré como aspecto negativo el sentimiento de angustia y ahogo que siente la protagonista proyectado hacia el espectador, pero tras pensarlo mejor comprendí que eso era precisamente lo que el director quería transmitir, por tanto no lo veo un defecto sino más bien un éxito del realizador pues ese era su objetivo. Otra cosa es que te guste sentir lo que te hace sentir.

    Un peliculón, vamos.

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here