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En un pueblo de apenas mil y pico habitantes todo el mundo se conoce, no hay secretos entre los vecinos que no se sepan a gritos y todo parece seguir un equilibrado orden bajo la pistola del sheriff Olyphant. Un buen día ese equilibrio se rompe cuando el ex borracho del pueblo aparece escopeta en mano en medio de un partido local. Sin hacer caso a las advertencias del sheriff y de su ayudante, el hombre intenta disparar y acaba, lógicamente, abatido por las fuerzas de la ley.

En pocas horas, este suceso de gente que inexplicablemente ataca a sus congéneres sin atender a ninguna razón, se multiplican. Mientras el sheriff intenta buscar una explicación, sospecha que alguien los vigila y seguro que esa persona o grupo de personas pueden arrojar luz en el asunto.

La nueva versión de The Crazies, adaptada a la actualidad, ahonda en un tema ya muy abordado en otros films, pero desde una perspectiva más original. Original en comparación con el panorama actual, sin tener en cuenta que es una adaptación, claro.


La originalidad del tratamiento radica en que la “intoxicación” que afecta a los habitantes del lugar no los convierte en zombies, como la mayoría de películas intenta transmitir, ni tampoco en “infectados” sin uso de razón, como quiso desviarse 28 días después y su secuela. Los afectados por lo que sea que les llega hasta su organismo sienten una elevada necesidad de implicar violencia en los seres de su alrededor, al tiempo que su cuerpo se deteriora rápidamente. No obstante, tienen uso de razón aparente, pues pueden planear asesinatos, conducir, hablar y manejar armas.

Teniendo en cuenta estas características, los ciudadanos que se contagian son mucho más peligrosos en The Crazies que en ninguna otra situación apocalíptica. Es cierto que al contrario que el resto, siguen siendo seres humanos a los que se puede abatir de un adisparo, pero sus habilidades explotan el lado terrorífico del ser humano.

No obstante, ¿por qué The Crazies se queda en un “quiero y no puedo”? Pues por varias razones. El sheriff y el grupo de resistentes que intenta sobrevivir no tienen ninguna posibilidad contra las temibles fuerzas que les acechan. Esto es algo palpable desde la primera escena hasta la última.


Por otro lado, la “epidemia” cinematográfica del género zombie anula la imposibilidad de que cualquier situación de crisis en sociedad se compare con todas las películas en oferta. Eso resta tanta originalidad que The Crazies está muerta antes de empezar. No es culpa suya, tan sólo no consigue superar el nivel al que todo el género se ha elevado tanto por calidad como por cantidad.

Esto no significa que sea una mala película, todo lo contrario. Teniendo en cuenta todos los obstáculos a los que se enfrenta, su labor es digna de elogio. Los asesinatos de los infectados no sólo son originales, sino visualmente y fotográficamente muy efectivos e impactantes. La imagen en tonos degradantes acrecientan la sensación apocalíptica, que queda de miedo con las situaciones de conflicto entre todos los ciudadanos, infectados o no. De hecho, cabe destacar todas las escenas con vehículos de por medio, cuyos efectos especiales aplicados son magníficos y levantan del asiento al espectador más pasivo. Son totalmente alucinantes.


Las interpretaciones también están a buen nivel, destacando David Dutton en el papel de sheriff y Joe Anderson como ayudante. Ambos saben transmitir la dureza sureña con el asombro humano ante lo que sucede a su alrededor. El papel de las mujeres es más bien de florero en la mayoría de ocasiones, o de persona a la que rescatar. En tercer lugar quedan los contagiados, que lejos de ser figuras portadoras de muerte, tienen personalidad propia y una apariencia de lo más siniestra. De nuevo, salen de la tónica general de muertos vivientes, a pesar de estar abocados a su autodestrucción.


No hay que dejar de mencionar las situaciones en tensión. Una constante que aunque va in crescendo durante toda la trama, no desaparece ni un solo minuto del metraje. Momentos que ya se han mencionado como alucinantes cuando hay vehículos de por medio, pero que son igual de impactantes con tan sólo personas de por medio.

Valoración: 7/10

Lo mejor: La originalidad del tratamiento apocalíptico en comparación con las actuales películas del género y los accidentes con vehículos.

Lo peor: Que la saturación de films sobre zombies y de infectados minimicen el impacto del film, sin olvidar que es un remake.

Alternativas: En género zombie hay infinidad, pero sobre situaciones apocalípticas inexplicables destaca El Incidente y la menos elogiable Infectados.

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Fotografías originales en: Página Oficial de The Crazies en Facebook

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