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REC 2 poster
Minutos después de lo sucedido en REC, un blindado de fuerzas especiales acude a toda prisa hacia el lugar de los hechos, una vieja finca de Barcelona (España). Este grupo, fuertemente armado, entrará en el edificio con una única misión, recoger una muestra de sangre de María de Medeiros, con el fin de hallar un antídoto, pues se le considera la fuente de todo. Junto a ellos, y a modo de flashback, unos chavales tan irresponsables como jóvenes, entrarán por las alcantarillas para ver qué está sucediendo.

Se mantiene el estilo de cámara en mano, aunque algo más caótico, dada la naturaleza audiovisual del casco de las fuerzas especiales, y la supuesta poca profesionalidad de los jóvenes con su cámara personal.

No obstante, la película cumple con todas las leyes de las segundas partes de terror, que ya en Scream fueron expuestas. Hay más enemigos (¿infectados?), son más poderosos, pues ya parecen menos humanos, incluso pueden trepar por el techo, todo es más rápido porque para contar lo sucedido ya estaba REC, y la desesperación es mayor. Y es que, en contra de lo que pudiera parecer, unos soldados con armas hasta los dientes están en realidad bastante indefensos ante semejantes personajes sacados del infierno más terrible. Si acaso Constantine podría defenderse hasta cierto punto.

Alejándose un poco de la temática zombie, los directores Jaume Balagueró y Paco Plaza han preferido optar por una vía explicativa religiosa, lo que a su vez ha añadido más desesperanza a una solución final para todos los gustos.

El nexo con la anterior parte es tan sólo el edificio en cuestión, dado que los personajes infectados que aparecieron antaño son meras sombras en esta segunda parte, con una excepción sorprendente hacia el último tercio del film.

El metraje además es mucho más oscuro, ya no hay luz en ninguna parte de la finca y sigue siendo de noche fuera. Aunque no se abusa de la cámara nocturna, la claustrofobia aumenta al no haber entradas ni salidas posibles, en una “cueva” sin iluminación alguna. Sin embargo, esta poca visibilidad no aumenta la dosis de terror. Los ataques, aunque siguen siendo sorprendentes, ya son más de lo mismo. Y la superioridad inmortal de los vecinos hace que cualquier tire la toalla ante ellos. Si aparecen, significa que alguien va a morir. O algo peor.

Los personajes siguen siendo bastante humanos, con su propia personalidad, miedos y obsesiones, pero la solución final parece poco creíble. Si ya de normal un grupo de infectados en una finca es algo increíble, que un escuadrón vaya liderado por un cura y que sea éste el que demuestre mayor valor que ellos… en fin, esperemos que no retrate fielmente lo que sucedería de verdad.

La banda sonora de nuevo está desaparecida en la película, salvo un par de escenas en las que hay música de fondo, nada ambiental, aunque curiosa y con cierto toque a folclore español. Un guiño a todos los espectadores patrios.

El terror psicológico de REC ha sido esta vez sustituido por el terror violento de ataques inesperados de los afectados. Ya no hay tantos sustos, y sea todo dicho de paso, ya no hay mucho más que explicar que en la primera parte. Tan sólo la claustrofobia y la desesperación acompañan a una segunda parte que se aprovecha del tirón comercial y termina una historia que bien podría haberse autocompletado añadiéndose a la primera película sin ningún problema.

Valoración: 6,5 /10

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