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Los Mercenarios (The Expendables) - Crítica
Stallone y su grupo de Mercenarios son contratados para derrocar a un dictador sudamericano que utiliza su isla como tapadera para el contrabando de droga. Cuando llegan allí se dan cuenta de que el dictador no es tan mezquino como parece, sino una marioneta a manos de un yanqui magnate de la droga. También comprenden que si acaban su misión, quien les ha contratado y que tiene todas las cartas para ser la mismísima CIA, acabará con ellos para que no queden testigos. Por último, dejan a su suerte a la hija del dictador, una de las principales guerrilleras contra el estado de terror imperante en la isla.

Stallone lo tiene muy claro. Esto no puede quedar así. Que le jodan al dictador, que le jodan al magnate narcotraficante y, sobre todo, que le den en los mismísimos a la CIA. Ellos son mercenarios, son hombres, y harán lo que tengan que hacer por salvar a una isla, a una dama en apuros o, sencillamente, para pasar el rato.

Llena de buenas voluntades, cargada de nostalgia y oda a las películas de acción de los 90, así como a sus principales iconos hollywoodienses, Los Mercenarios (The Expendables) es la película de acción por excelencia. Lo tiene todo. Explosiones absolutamente increíbles, tiroteos hyper bestiales, diálogos formados por frases a cada cual más chula. Incluso los momentos dramáticos mantienen en alza la tensión emocional, hasta que de nuevo estallan en un frenesí de acción sin justificación. Y, desde luego, tiene a sus protagonistas.

Sylvester Stallone, Jason Stathman, Jet Li, Terry Crews, Randy Couture, Dolph Lundgren, Giselle Itie, Eric Roberts, David Zayas, Steve Austin y en forma de cameo, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis.

Muchos críticos han puesto el grito en el cielo ante tamaña injusticia adrenalítica y testosterónica. Pero si ves el cartel de actores antes de entrar al film y esperas otra cosa que no sea acción, eso es que te has equivocado de profesión o, desde luego, de película.

Stallone sabe demostrar que el cine de acción forma parte del séptimo arte y, como tal, homenajea a todas las películas del género que hace ya muchos años nos sorprendían y entretenían a partes iguales. No sólo guarda todos sus elementos positivos, sino que ahonda en sus defectos. La trama es totalmente simple, sin dar cabida a la sorpresa ni en el inicio, ni en medio ni al final. Tan sólo algunas peleas en las que Stallone demuestra su humildad física ante los pasos de los años, presentan ciertos giros en el desarrollo del combate. Pero para nada el destino varía, los malos terminan perdiendo y los héroes refuerzan su categoría como tal.

Ya lo dijo Groucho Marx en una de sus películas: “Si ven a este sujeto les parecerá que viste como un idiota, que habla como un idiota, que parece un idiota, pero señores del jurado, que no les engañe, este hombre es un idiota”.

Y esto, queridos lectores, es una película de acción de los 90. Rodada en 2010, sí. Con un elenco de actores de acción inigualable en ningún film de toda la historia del cine, cierto. Pero es una peli de acción. Y en su género quizás no es la mejor. Pero como homenaje no tiene comparación. Sentaros ante la película de Los Mercenarios dejando a un lado ideologías, intelectualidades y emociones dramáticas, para disfrutar como hacíamos entonces, de tiros, explosiones y chulería.

Ya lo dice Statham a su novia cuando le recrimina no haberle esperado más tiempo hasta que volviese de una de sus misiones: “Porque yo lo valgo”. Porque Los Mercenarios lo valen. Porque todos los actores bordan su papel. Porque no existe precio para ver en una misma toma a Arnold, Bruce y Sly. Sencillamente perfecta.

Valoración: 10/10

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